Oaxaca reprueba en condiciones para educación a distancia; sus condiciones son "las más adversas"

Emilio PachecoEmilio Pacheco

Las tabletas fueron la segunda herramienta más utilizada por el alumnado para tomar clases en línea.

Oaxaca y los demás estados del sur-sureste, Chiapas, Guerrero, Veracruz y Puebla, presentan las condiciones más adversas para la educación a distancia durante la emergencia sanitaria por el coronavirus.

Según el estudio "La educación ante la pandemia de COVID-19, Vulnerabilidades, amenazas y riesgos en las entidades federativas de México", elaborado por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias, las secuelas de la pandemia por COVID-19 reducirán en al menos 0.6 años la escolaridad de la población, lo que hará caer el progreso educativo de las generaciones actuales con respecto a las anteriores. La pérdida de movilidad educativa en las distintas regiones del país se debe a las adversidades que se presentaron por la educación a distancia y la disrupción que esta tuvo ante la amenaza de la COVID-19.

De los 33.6 millones de personas, entre los tres y 29 años que estuvieron inscritas al ciclo escolar 2019-2020, 740 mil no lo concluyeron. Además, no se inscribieron 5.2 millones de personas (9.6 por ciento del total de tres a 29 años) al ciclo escolar 2020-2021.

Los motivos asociados al COVID-19 para no inscribirse en el ciclo escolar 2020-2021 son principalmente que se consideran poco funcionales las clases a distancia (26.6 por ciento), el desempleo de alguno de los padres o tutores (25.3 por ciento) o se carece de algún dispositivo para conectarse a internet (21.9 por ciento).

La herramienta digital más utilizada por el alumnado en 2020 fue el teléfono inteligente (65 por ciento), mientras que a las computadoras, de escritorio o portátiles y tabletas les corresponde el segundo lugar (29 por ciento) y la televisión digital el tercero (5.3 por ciento).

La Ciudad de México es la entidad con más hogares con computadora y que mayor acceso a internet presenta, mientras que en el otro extremo se encuentra Chiapas. La Ciudad de México también es la de mayor acceso a electricidad, mientras que Oaxaca es la entidad más rezagada en este rubro.

Además, entre las mayores vulnerabilidades educativas correspondientes a las personas, se identifica a buena parte de la región sur-sureste, integrada por Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Veracruz y Puebla, por sus condiciones más adversas para la educación a distancia. En contraste, Ciudad de México, Nuevo León, Sonora, Aguascalientes y Baja California se encuentran con condiciones relativamente mejores.

En lo que corresponde a la vulnerabilidad agregada del sistema educativo, Chiapas, Oaxaca Michoacán, Veracruz y Guerrero, presentan una situación adversa extrema, mientras que la Ciudad de México, Sinaloa, Yucatán y Tamaulipas se separan del resto de las entidades por su mejor desempeño o mayor disponibilidad de recursos.

La reunión de los factores anteriores lleva a una vulnerabilidad educativa conjunta, donde se refuerza la situación de desventaja en Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Veracruz y Michoacán. De la misma forma, los que menos vulnerabilidad conjunta presentan son Ciudad de México, Sinaloa, Tamaulipas y Yucatán.

Por otra parte, el índice de amenaza por COVID-19 a marzo pasado indica que la Ciudad de México, Baja California Sur, Tabasco, Coahuila y San Luis Potosí presentaban condiciones de mayor disrupción que el resto del país.

En el extremo opuesto se encuentran Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Estado de México y Morelos, donde los contagios y fallecimientos se han presentado con muy baja intensidad.

De acuerdo con el estudio, los costos potenciales de la pandemia deberían llevar a ir más allá de la simple reanudación de clases presenciales y concentrarse en atender los rezagos educativos acumulados y las mayores desigualdades generadas.

Sin embargo, incluso el reinicio de clases debe tomar en cuenta las diferentes condiciones regionales. Así, San Luis Potosí, Zacatecas, Querétaro, Hidalgo, Jalisco y Chihuahua son las entidades federativas que más podrían reducir su movilidad educativa y su atención coyuntural debiera ser prioritaria.  En contraste, Chiapas, Sinaloa, Tamaulipas, Campeche, Veracruz y Oaxaca tienen menos posibilidades de reducirla.