"Y líbranos del mal" el libro que expone la pederastia

Sin censura

Santiago Roncagliolo escribe sobre los miedos. Considera que los libros más interesantes son los que rasgan los silencios, los que hablan de las cosas de las que no se quiere hablar y a él le interesa explorar eso en todos sus libros. Directo desde Barcelona, habla en exclusiva sobre su nueva novela "Y líbranos del mal", que además de exponer el tema de la pederastia, en México acaba de salir de un polémico intento de censura, así considerado por algunas lectoras y lectores, al no tener la primera semana de su lanzamiento,  distribución en una cadena de tiendas departamentales.

Si bien para otras lectoras y lectores el hecho fue nimio al poder encontrar este thriller en otras librerías, para el escritor limeño fue un gesto de solidaridad de sus seguidores, que en redes sociales rápidamente hicieron presión hasta que la novela, finalmente, se puede conseguir ya en las tiendas propiedad de Carlos Slim, que por política -antes de este evento- tenía no exhibir libros que hablen de los abusos sexuales al interior de la Iglesia Católica. 

“Tengo un agradecimiento increíble a mis lectores mexicanos, porque yo publiqué un tuit que era más bien una queja y rápidamente empezaron a comunicarse por redes sociales, a hacer presión, a llamar la atención de la prensa y finalmente los lectores consiguieron que entrase a la tienda. Los lectores salvaron el libro. Hicieron respetar el que se permita hablar de temas de los que no se está hablando”.

Justo ahí, donde incomoda y donde hay silencio, es que Roncagliolo hurga para deshilvanar sus historias y esta, la que cuenta en "Y líbranos del mal", le tocó muy de cerca porque lo vio con amigos y parientes cercanos, que pertenecían a una congregación en Perú. Y como nadie se atrevía a hablar de ello, él decidió hacerlo. 

“Un buen tema para un libro es hablar de lo que nadie habla” 

El thriller de Roncagliolo está inspirado en un caso de una congregación religiosa en Perú, en la que él tenía amigos y parientes, de la que conocía mucha gente que había estado de un modo u otro. Le sorprendió que cuando salieron denuncias contra ellos, nadie hubiera hablado de ello antes.

“Cuando hay algo de lo que la gente se niega a hablar, ese es un buen tema para un libro, siempre. Había muchas cosas en la historia real que no podía saber y que nadie me iba a contar; lo que tenía eran pequeñas anécdotas que me contaba gente diferente y que se conectaban de un modo sutil y que iba describiendo una sexualidad más compleja de la que aparece en las denuncias. Es ahí donde buscas las novelas, donde nadie cuenta nada, a donde sólo se llega con la imaginación”. 

Para él, la labor del escritor tiene que ver con especular dentro del rastro de lo que ocurre adentro, al interior del manto del silencio. Sabe que la realidad no va a proporcionar la historia, así que el escritor se la tiene que inventar. 

El delito del silencio 

En esta novela, el silencio involucra a toda una clase social para la que es más cómodo callar que enfrentar casos como estos. Y es que el escritor coincide en que cuando se calla, en realidad se está protegiendo de la vergüenza: “Los personajes de este libro saben que si dicen algo serán considerados culpables ellos, que se exponen a cargar con la culpa de las agresiones que sufren. Es difícil romper ese silencio para ellos. Es  más consolador pensar que el mal está ahí afuera y que nosotros no tenemos nada que ver, que los malos son malos las 24 horas y que nosotros somos los buenos. Nuestra memoria es una película en la que siempre somos buenos”. 

En sus personajes hay un irremediable sentimiento de culpa, incluso si fueron víctimas, porque se sienten culpables de que alguien les haya hecho daño, por esto están atados al silencio. Roncagliolo define al abuso como: “el daño que te hace alguien que dice que te quiere y al que tú le crees que te quiere, por eso hace tanto daño, porque uno le da la fuerza para hacerlo; es muy perverso”. 

Los personajes de esta novela tienen una gran necesidad de amor, es por ello que deciden entrar en esa organización buscando un padre, unos hermanos y un amor, porque no conocen el amor y, cuando no se conoce el amor, se puede confundir con cualquier cosa. 

Sin spoiler

“Lo que encuentra Jimmy cuando investiga la historia de su padre es una historia de amor, que en cualquier otro sitio hubiera sido irrelevante, pero que ocurre en el infierno y se lleva el infierno al encuentro con ella. Me interesan mucho las enfermedades del amor, las cosas crueles que hacemos por amor. 

Sobre la edad de su protagonista, Jimmy, Roncagliolo refiere que a él le gustan los personajes jóvenes: porque sienten todo por primera vez. Son personajes con una pasión que se va perdiendo con la edad y a la vez están en un momento en el que tienen que decidir quiénes van a ser por sí mismos. 

“Jimmy tiene que decidir su identidad, pero le han robado gran parte de ella, hay una mancha oscura donde debía tener recuerdos, historias, memorias; conforme va haciendo esa investigación, lo va conduciendo al horror de su origen. Se transforma a sí mismo conforme va averiguando de dónde viene”. 

Santiago Roncagliolo comparte que mientras escribía le interesaba mucho el personaje de Sebastián, porque él es víctima y es victimario: “es muy difícil de juzgar lo que se debe sentir por alguien así, para él mismo es difícil saberlo”. 

Aclaró que a él no le interesa hacer novelas panfleto, en las que tenga que darle a los lectores todas las respuestas de quiénes son los buenos y quiénes los malos. Más bien le interesa una novela que cuestione el principio mismo de qué está bien y qué está mal; que el lector mismo se enfrente a esa disyuntiva, a esa duda, que quizás, confiesa entre risas, es una duda muy católica: “creo que soy un escritor muy católico: el bien y el mal, jajaja”. 

En los entresijos que explora Roncagliolo, muestra esa desigualdad de las sociedades de América Latina, que en estos casos suelen tener mucho que ver con las clases más altas que ya viven acorazadas del mundo exterior; viven en barrios diferentes, tienen la sensación de que el resto del mundo es peligroso, lo cual ha causado una sociedad natural entre estas clases sociales y estos abusos. 

“Al final el silencio no sólo protege a los abusadores, sino a los colegios que te pusieron a esos abusadores, a la familia que te puso en ese colegio, a los compañeros que crecieron contigo en ese colegio y no lo dijeron o no lo vieron”. 

La historia que lo escribió

Santiago Rocangliolo confiesa que llevaba cinco años sin publicar nada, por la crisis de los 40. Y fue en plena pandemia que este libro vio la luz, para desvelar la oscuridad del silencio.

“Sentía que tenía que volver a aprender mi oficio de nuevo, no sólo las novelas. Estuve trabajando, escribiendo teatro, guiones, era un escritor fantasma, escribí reportajes, libros para niños, estuve jugando de nuevo con la escritura”.

Y sin embarcarse en una novela, Santiago refiere que esta historia lo fue escribiendo a él: “Fue tomándome por asalto. Empecé a sentir que había preguntas y oscuridades, que me interesaba hablar y fueron ellas las que pugnaron por salir, fueron empujando hasta que hubo una novela. No estaba prevista”. 

Conócelo

Santiago Roncagliolo (Lima, Perú, 1975). En su carrera como escritor ha explotado todos los géneros para contar historias. Sus seis novelas estudian el mal: el daño que nos hacemos las personas. 

Su obra se ha publicado en todo el mundo hispano y ha sido traducida en más de 20 idiomas, recibiendo distinciones tan importantes como el Independent Prize of Foreing Fiction (2011) o el Premio Alfaguara (2006). 

Como periodista ha escrito una trilogía de historias reales sobre el siglo 20 hispanoamericano: La cuarta espada (2007), Memorias de una dama (2009) y El amante uruguayo (2012). Como creador y guionista ha desarrollado películas y series para productoras de España, Estados Unidos, Brasil, México y Perú. 

Sus libros infantiles, llenos de humor negro, han recibido los galardones White Raven (2007) y Barco de Vapor (2013). Y líbranos del mal (Seix Barral) es su más reciente novela.