Cuando el mundo te derrota: la victimización: Última de tres partes

CONSULTORIO DEL ALMA: CUENTA CONMIGO

Hace muchos años le escuché decir a mi padre una frase que no alcancé a comprender en ese entonces; yo tendría si acaso unos 8 años: “No hay peor mentiroso que quien cree sus propias mentiras”.

La confusión

Pensaba que si un mentiroso logra creer sus propias mentiras es porque es un gran mentiroso, pero el agregado “No hay peor mentiroso…” me confundía, la frase siempre la recordé sin entender eso. Empero, esas palabras describen una característica de la entidad psíquica llamada Yo, y supongo que la alusión a ser el peor mentiroso se refiere a que el Yo es el único que no se percata del engaño, a pesar de recibir las consecuencias adversas de ello. El depresivo encaja en dicha descripción.

Una descripción

El depresivo es el rostro de la derrota del Yo, la cual encuentra refuerzo en la idea que son factores hereditarios, genéticos o fallas en la química cerebral lo que produce la depresión. Hago hincapié en estos tres factores, pues es común que desde ellos se dé respuesta a lo que le sucede al individuo, sin antes intentar siquiera escuchar al paciente. Los síntomas de la depresión se encuentran bien descritos en el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, conocido popularmente por sus siglas en inglés como DSM, pero éste no explica cada síntoma, como manual se limita a enunciar meras descripciones.

Otro rostro de la depresión

Como mencioné en la nota anterior, en la depresión el individuo retorna a un estado psíquico primario, donde el Yo rechaza todo aquello que le implica displacer (el mundo). He de remarcar que en el campo al cual me dedico, los síntomas que engloba el DSM no los tomamos como una unidad. La vida anímica si bien se exterioriza en conductas y afectos, la sola descripción no explica su complejidad, es por eso que en el método psicoanalítico es primordial obtener del paciente la información necesaria para evitar hacer conclusiones apresuradas de aquello que le acontece.

Para obtener del paciente dicha información, Sigmund Freud creó un método, que dicho sea de paso ha sido mal comprendido por muchos que se animan a utilizarlo al nombrarse como practicantes del psicoanálisis, el cual insta al paciente a hablar de manera libre; sin embargo, como analistas hacemos un trabajo si se me permite hacer la analogía, con el que realiza el estudioso de la química con los métodos de separación de mezclas, pues al igual que en la química existen mezclas donde las sustancias se observan a simple vista; en otras más, las partículas no las distingue el ojo humano. En nuestro caso, sabemos que es el Yo quien en su afán de alejarse de aquello que le produce displacer, reconcentra toda la energía sobre sí mismo, aunque esta termine por autodestruirlo, pues finalmente se asume como víctima.

¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.!