14 de junio de 2006, una herida que sigue abierta en la memoria de Oaxaca

Magisterio de Oaxaca, a 15 años de la represión por Ulises Ruiz

Los hechos registrados en el 2006 marcaron para siempre a cientos  de familias oaxaqueñas que perdieron a sus seres queridos en una lucha desigual, en la que pocos resultaron ganadores y muchos sigue sufriendo la miseria. 

El primero de mayo de ese año inició el conflicto, cuando miembros de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), entregaron al entonces gobernador del estado, Ulises Ruiz Ortiz, un documento en el que aparecían las principales peticiones del movimiento. 

Al no obtener una respuesta positiva a sus demandas, el 22 de mayo se realizó el plantón indefinido por parte de cientos de maestros en el Centro Histórico de la ciudad de Oaxaca, con el apoyo de diversas organizaciones sociales. 

Las acciones conforme pasaban los días se fueron recrudeciendo; el primero de junio fueron bloqueados los cinco accesos al Aeropuerto Internacional “Benito Juárez” de Santa Cruz Xoxocotlán, realizándose al siguiente día la primera megamarcha donde participaron 80 mil personas en apoyo al plantón y en repudio al gobierno estatal. 

El cinco de junio, el movimiento rechazó el ultimátum que les había hecho el jefe del ejecutivo estatal, en el sentido de que ese día se tenían que presentarse a clases, debido a que no se habían cumplido sus demandas. 

Dos días después se realizó una segunda megamarcha que recorrió las principales calles de la ciudad. 

En los primeros minutos del 14 de junio se dejaba sentir el rumor de que los maestros serían desalojados.

De manera coordinada, a las 04:30 horas, elementos de la policía ministerial ingresaron al hotel del Magisterio, con la consigna de detener al entonces líder de la Sección 22 del SNTE, Enrique Rueda Pacheco, pero se les fue de las manos; a esa misma hora, mil elementos de la Dirección General de Seguridad Pública y ministeriales ingresaron por diversas calles que comunican al Zócalo capitalino, tomando por sorpresa a los maestros. 

Destruyeron todo lo que estaba a su paso, sobre todo las improvisadas tiendas de campaña, además de la estación “Radio Plantón”, desde donde se mantenía informada a la ciudadanía sobre cómo se desarrollaba su lucha. 

El frío de la madrugada calaba los huesos y el duro golpe de las armas se dejaban sentir en los docentes, quienes salieron corriendo.

La voz de alarma se dejó sentir en todo el estado, autobuses de las diferentes regiones que ya habían sido convocadas, llegaban y se apostaban para recuperar el corazón de la ciudad. 

El gas consumía las lágrimas de los maestros que poco a poco se fueron coordinando para volver a tomar la plaza, decididos, armados con mentadas de madre, piedras, palos y lo que encontraran a su paso. 

Cuando el sol salió se vislumbró un helicóptero que paulatinamente descendía para arrojar gas pimienta sobre los maestros que se encontraban en las calles de García Vigil y Macedonio Alcalá.

Sin embargo, las personas que se dirigían a sus empleos, sin deberla ni temerla, fueron rociados y sufrieron también los efectos del gas.

A las 08:30 horas, los mentores mantuvieron resistencia y lucha, por lo que a las 09:20 horas se retiraron los policías.

La ciudad adolorida observó detenidamente la forma en que horas antes, las sirenas de diversos cuerpos de emergencia, trasladaban a los nosocomios los cuerpos de quienes resultaron lesionados.

Los días, la violencia, el derramamiento de sangre continuaron por cinco meses más, hasta que el primero de diciembre la dirigencia de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), anunció el reinicio de las negociaciones con nuevas autoridades de la Secretaría de Gobernación (Segob), para insistir en demandas, como la desaparición de poderes, la salida del gobernador Ulises Ruiz Ortiz y la liberación de quienes fueron detenidos en movimientos magisteriales y sociales.