La madeja de Giuseppe

LECTURAS PARA LA VIDA

‒Las madejas de hilo son la vida misma; algunas están destinadas a tejer prendas que pueden ser hermosas u horrendas, otras nunca llegan a convertirse en nada y se quedan en cajones a merced de las polillas‒ decía mi abuelo.

‒Otras tejen varias prendas ¿no abuelo?– respondí. Él inmediatamente replicó, me preguntó el porqué de mi pregunta, no pude esconder mi hallazgo. Luego del consabido sermón acerca de que esculcar entre las cosas ajenas no es de personas educadas me contó.

Cuando Giuseppe era joven, mucho antes de conocer a Manuela, tuvo una novia, se llamaba Beatrice, su amor germinó de inmediato, formaron una joven familia pese a los inconvenientes de ambas estirpes, pues en efecto eran unos adolescentes. No pasó mucho tiempo para que encargaran familia, un niño de ojos avellana les coronó la felicidad. Mientras me contaba hacía referencia a las hilanderas, su rostro sereno lanzaba destellos de tristeza por las pupilas. “No pensé que existieran esas fotografías, fuimos felices antes de que las tijeras de Átropos cortaran la vida de Beatrice; nuestro hijo tenía poco más de un año cuando un nuevo embarazo llegó acompañado de una amenaza de muerte. Fueron innumerables los cuidados que recibió, pero también inútiles. Cierta mañana, el pequeño no estaba en su cuna, Beatrice corrió hacia el jardín, el niño y yo jugábamos en el pasto; fuimos testigos de su desvanecimiento. La oscuridad cubrió la casa por dos días, en los que sus delirios nos tuvieron al pie de la cama; cuando pensé que se recuperaría solo resopló su última voluntad “Busca una madre para Ítalo”.

Esta última frase me cayó como un balde de hielos. Sin pedir permiso le arrebaté la foto sepia de entre los dedos, la miré ahora con la verdad revelada, los ojos avellana de mi padre, los mismos que me había dejado como herencia y esa sonrisa que ni la adultez ni la enfermedad lograron borrar.

“Realmente no pensaba ni buscaba cumplir la voluntad de Beatrice, la tristeza me abrazó durante mucho tiempo, pero el temor a perder a Ítalo me hizo irme de aquí, México me esperaba con un nuevo destino; la madeja de mi vida comenzó a tejer una prenda nueva”.

Continuará el próximo miércoles.

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