Cierre del MACO cobra factura a artistas programados; acusan secuestro de obras

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Un conflicto laboral mantiene cerrado el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca.

El conflicto laboral que mantiene cerrado al Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO) ha cobrado factura tanto al público como a los artistas programados. Un exposición ya fue cancelada, por ejemplo, y sus 70 piezas fueron embodegadas, sin fecha de retorno, mientras que un colectivo recibió del recinto sus obras dañadas.

En un reclamo que actualmente se dirime ante la Junta de Conciliación y Arbitraje local, alrededor de una veintena de trabajadores denuncian que llevan más de un año sin recibir sueldo, situación que derivó en el cierre del espacio desde abril pasado.

Tras el desalojo de los empleados por parte de la asociación Amigos del MACO, que asumió el control de la institución y es la encargada de su financiamiento, en las instalaciones se quedó "atrapada" la exposición El principio para la revolución celeste: Solve et Coagula.

"Sin ningún aviso, sin absolutamente ningún 'agua va', cerraron sin considerar que había trabajo ahí adentro", denuncia en entrevista la artista Miriam Ladrón de Guevara, parte del colectivo ARMO.

Según relata, tras anunciarse el cierre, las artistas esperaron a que Amigos del MACO les comunicara cuándo y de qué forma les regresarían sus obras, sin resultados.

"Empezamos a esperar que ellos se contactaran con nosotras, pero no lo hicieron, entonces hicimos una carta para pedir que nos dieran la obra; se tardaron mucho en contestar, y no eran claros", cuenta.

"Al final, teníamos miedo de que ellos fueran y desmontaran la obra sin cuidado y la dañaran, cosa que sucedió".

Al inicio, al enterarse que el personal especializado ya no se encontraba laborando, las artistas de ARMO pidieron entrar a las salas y desmontar ellas mismas. La petición les fue denegada, y aunque les ofrecieron llevarles sus piezas a sus casas, por motivos de seguridad prefirieron encontrarse en una galería para hacer la entrega-recepción.

Una vez ahí, confirmaron que su trabajo sufrió descuido y que algunas de sus obras habían sido dañadas.

Artistas afectados

La pieza de Ladrón de Guevara, una escultura con un remate en forma de nube, fue entregada con toda la parte de arriba envuelta en papel burbuja, desfigurada y con la base rota.

Las obras de Paola Capón y Sara Corenstein, que representaban vestidos hechos con materiales sumamente frágiles, fueron dobladas indiscriminadamente, como camisas, por lo que quedaron marcadas de manera permanente.

Las artistas, además, tenían compromisos para sus piezas en otras exhibiciones o para el pago en especie de Hacienda, lo que supone una afectación económica.

"Nos ha generado gastos porque ahora tenemos que volver a reparar la obra, y hemos tenido que hacer más obra para sustituir la obra que estuvo secuestrada y poder cumplir con nuestros compromisos", reclama Ladrón de Guevara. "Implica una falta de respeto muy fuerte a nosotras y a nuestro trabajo".

Quien también se encuentra preocupado por que su obra se encuentre secuestrada y no esté siendo tratada adecuadamente es el artista Carlos Zerpa, quien este año habría inaugurado en el MACO la exposición "Metiendo mano".

"Estamos hablando de una muestra de pintura, escultura, ensamblajes, instalaciones, con más de 70 piezas, algunas de hasta 3 metros", explica en entrevista sobre la exhibición, que antes se expuso en la Galería Metropolitana de la UAM, en la Ciudad de México.

Este acervo de obras de gran importancia para el artista se encuentra actualmente en una bodega del recinto, sin que Zerpa haya recibido una respuesta de cuándo le será devuelto.

Incertidumbre y preocupación

La incertidumbre comenzó desde que, sin que existiera una comunicación oficial de por medio, el artista se enteró a través de los medios del conflicto laboral en el MACO, y nadie le dio razón de lo que pasaría con su exposición.

Finalmente, a pocos días de la que sería su apertura, recibió una carta de parte de Rubén Leyva, presidente de Amigos del MACO, quien le informó de la cancelación, ostentándose como encargado del recinto, en sustitución de su todavía directora Cecilia Mingüer, quien también denunció impagos.

"Esto indiscutiblemente es algo desagradable", señala Zerpa. "Estamos hablando de más de 70 obras que se movilizaron para el museo y que, de pronto, no se van a mostrar".

Contra la premura de la cancelación y la situación compleja de algunos recintos a causa de la pandemia, Zerpa y el curador de la muestra, Santiago Espinosa de los Monteros, no han podido encontrar otro recinto sede.

En su respuesta a Leyva, el artista señala el daño que esto hace a la reputación del MACO.

"Entre los museos hay reglas no escritas, una ética de comportamiento, digámoslo así, entre las que está el respeto por la gestión del antecesor así como la atención a su trabajo y calendario de exposiciones, a cambio de que quien llegue al cargo hará lo mismo con lo que reciba y cumplirá los compromisos ya no personales, sino institucionales, que son, al final del día, los que aseguran el prestigio y seriedad de un museo", advirtió.

Hasta ahora, Leyva sólo se ha comprometido a entregarle a Zerpa una lista de la obra que se encuentra en el museo.

"Dios quiera que el museo retome sus labores y vaya adelante; sería muy triste que sea clausurado y cerrado al público definitivamente, pero eso ya no está en mis manos. A mí, sencillamente mi reclamo es que las obras estén cuidadas, resguardadas y que me sean devueltas", concluye el artista.

Mientras tanto, el conflicto laboral en el MACO sigue estancado, pues la asociación no ha realizado una oferta económica para cubrir los adeudos con los trabajadores, que ascienden a más de un millón de pesos.

 

"Sin ningún aviso, sin absolutamente ningún 'agua va', cerraron sin considerar que había trabajo ahí adentro".

Miriam Ladrón de Guevara, Artista del colectivo ARMO.

 

"A mí, sencillamente mi reclamo es que las obras estén cuidadas, resguardadas y que me sean devueltas".

Carlos Zerpa, Artista.