Hay 2 mil millones de personas en 130 países que consumen insectos, ¿cuál es tu favorito?

Mejoran la salud de quien los consume
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Los insectos podrían ser un elemento básico en la dieta humana.

Los investigadores Rocío Ponce-Reyes y Bryan Lessard, de la Agencia Nacional Científica australiana CSIRO (www.csiro.au), que impulsa un programa para fortalecer las conexiones entre Australia y América Latina, destacan los beneficios de consumir insectos: 

“No se resista: más de 2,000 millones de personas en 130 países ya consumen insectos. En Australia, por ejemplo, muchos ya consumen colorante natural rojo elaborado a partir de la cochinilla, o mantequilla de maní cacahuete, que legalmente puede contener hasta 5% de fragmentos de insectos".

Los expertos señalan que uno de los mayores desafíos es asegurar que haya suficiente comida para todos, dado que se prevé que la población mundial alcance los 9,700 millones para el 2050,  siendo limitadas las tierras y aguas para el cultivo y estando amenazadas las cadenas de suministro por el cambio climático, las prácticas ambientales perjudiciales y las enfermedades emergentes en el planeta.

Refieren que hay cuatro buenas razones por las que los insectos podrían ser un elemento básico en la dieta: existe una larga tradición de consumo de insectos, este tipo de alimento podría ayudar a mejorar nuestra salud, ya existen productos con insectos y cultivarlos beneficia al medio ambiente.

A su vez, Ponce-Reyes y Lessard acaban de presentar el estudio de CSIRO 'Insectos comestibles: estrategias para el crecimiento de una industria australiana emergente', donde describen un plan estratégico que explora los retos y las oportunidades para que Australia participe en el mercado global de insectos comestibles, un sector al que el CSIRO denomina con un toque de humor “una industria con patas” y que se espera tenga un valor de 1,400 millones de dólares australianos (1,080 millonesd e dólares) para el año 2023, aproximadamente.

Explican: “Si somos más valientes al elegir nuestros alimentos e incorporamos insectos en nuestra dieta podremos reducir nuestra huella ambiental, mejorar nuestra salud y estar más conectados con la tierra y la cultura. Estamos convencidos de que usted, sus amigos y sus mascotas lo disfrutarán”.

De acuerdo con esta investigadora actualmente más de 2,100 especies de insectos son consumidas por alrededor de una cuarta parte de la población mundial, incluidas 60 especies de insectos australianos que los pueblos nativos consumen tradicionalmente, como las larvas witjuti (o ‘witchetty’), las polillas ‘bogong’, las hormigas melíferas (‘Honeypot ants’) y las hormigas arborícolas verdes.

“Los Países Bajos son uno de los países líderes en la industria de insectos comestibles en Europa, mientras que en América, Canadá tiene una de las granjas de grillos más grandes del mundo”, refiere la doctora Ponce Reyes.

Ponce Reyes expone: "Actualmente, los grillos y los gusanos de la harina son los insectos que se producen con mayor frecuencia con fines comestibles".

"El cultivo comercial de insectos tiene un bajo impacto ambiental. Requiere un mínimo de recursos de alimento, agua, energía y tierra, factores importantes para la salud moderna y el consumidor éticamente consciente", apunta el coautor del informe.

Las ventajas

+ Existen cuatro razones por las que los insectos podrían ser un elemento básico en la dieta: una larga tradición de consumo, podría ayudar a mejorar nuestra salud, existen productos con insectos y cultivarlos beneficia al medio ambiente, según la Agencia Nacional Científica australiana CSIRO.

+ “Si somos más valientes e incorporamos insectos en nuestra dieta podremos reducir nuestra huella ambiental, mejorar nuestra salud y estar más conectados con la tierra y la cultura. Usted, sus amigos y sus mascotas lo disfrutarán”, señalan los investigadores del CSIRO, los doctores Rocío Ponce-Reyes y Bryan Lessard.

+ "Estudios recientes demuestran que consumir algunos insectos –como los gusanos de seda, las orugas de la polilla de la cera y las larvas de tenebrio o ‘gusanos de la harina’– podrían mejorar la salud intestinal, la presión sanguínea y reducir los niveles de glucosa en sangre", según Ponce-Reyes y Lessard.