Un viaje musical con las Hermanas García a la Costa Chica

CIUDAD DE MÉXICO.- Es necesario adentrarse en la Costa Chica de Guerrero y Oaxaca, tierra de músicos, para encontrar los orígenes de las Hermanas García, consideradas los nuevos rostros del bolero.

Las dos jóvenes son originarias del municipio guerrerense de Ometepec, cuna de la bohemia costeña.

Laura, la hermana mayor, empezó a tocar la guitarra y a cantar a los 9 años con su padre, el requintista y arreglista Mariano García, y cuando Celia, la menor, llegó a la misma edad, se les unió con la voz.

El debut de la más grande fue cuando grabó un video cantando junto a su mentor Luz de luna, el primer bolero que la niña aprendió, de la autoría del compositor oaxaqueño, también costeño, Álvaro Carrillo. Un material videográfico de corte casero que, colgado en redes sociales, atrajo el interés de los veteranos productores del sello Discos Corasón, Eduardo Llerenas y Mary Farquharson, conocedores de la tradición musical de la región.

Ometepec era ya bien conocido como semillero de músicos, y hasta allá viajaron Llerenas y Ferquharson para conocerlos, a principios del año 2016.

Aquel descubrimiento es documentado por el realizador Jorge Prior (Ciudad de México, 1951) en Sabor a mar, Boleros de la Costa, filme grabado en 2018, pero estrenado recientemente, que indaga en las raíces de las Hermanas García, además de recoger la tradición del bolero costeño, cultivado y enriquecido por intérpretes y compositores como Chogo Prudente y Fidela Peláez.

Se trata de un viaje musical que entreteje los testimonios de los músicos de la Costa Chica guerrerense y oaxaqueña con un concierto grabado en estudio de las Hermanas García, al tiempo que se indaga en la influencia de Carrillo.

"Yo diría que el 70 por ciento de las canciones que están tocando son de compositores de la región o que eran amigos, del pueblo de aquí o de allá, o del bolero cubano. Ves realmente ahí que los músicos brotan debajo de las piedras. Hay una tradición bohemia en la Costa Chica, con la negritud mezclada, que produce sobre todo compositores extraordinarios", dice en entrevista Prior, también autor de Iztacalco, Campamento 2 de Octubre (1979), película con la que ganó el Premio Ariel a Mejor Documental en 1980.

En el nuevo filme, el realizador repara, además, en una figura de Mariano García, padre y director musical de las Hermanas García, quien suele quedar en las sombras en las entrevistas realizadas a sus hijas pero que fue quien las educó musicalmente y, en buena medida, influyó en su vocación, a la par de su madre, la compositora Eugenia Santiago Chacón, autora de varias chilenas.

Laura y Celia, hoy de 21 y 19 años, pudieron emprender su carrera a pesar del contexto machista aún imperante.

En el documental, así lo cuenta don Mariano: "Nunca, cuando nacieron mis hijas, pensé: 'Tú vas a ser guitarrista'. No lo pensé, pues. Aquí existe todavía, quizás en todo México, pero más en los pueblos, el machismo. 'Hay cosas que las mujeres no pueden hacer', es lo que piensan; 'esto es para los hombres', y, sin embargo, se dio".

Un viaje musical no exento tampoco de imprevistos, como el frustrado concierto que grabarían a una hora de Ometepec, en lo alto del Cerro de las Flores, con una vista espectacular, y que a punto de realizarlo se soltó el aguacero más furioso de la temporada.

El recital, entonces, debió hacerse en la casa ejidal, del que se incluye un pequeño fragmento en el documental filmado en la Costa Chica de Guerrero.

Al ver el filme, producido por Volcán y Discos Corasón, puede verse la evolución de las jóvenes García, quienes debutaron en un estudio con el disco Que sepan todos (2017), cuando tenían 16 y 15 años, cantando viejos boleros. Incluso llegaron a presentarse en el Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México, y viajaron a Londres para ofrecer un concierto al are libre, teniendo como fondo el Puente de la Torre.

Y posteriormente vendría Sabor a mar (2019), donde, además del bolero, incursionaron en otros géneros, como el vals peruano y el son cubano. Un disco del que toma el nombre el documental de Prior.

"Están demostrando que el bolero también puede ser para jóvenes", resume el realizador.