Riveras del Atoyac, zona invadida por la inseguridad, basura y agua encharcada

Acusan apatía de las autoridades

Los vehículos pequeños son los que tienen más dificultad para circular entre la acumulación de agua.

El paso a desnivel del Puente IV Centenario representa una vía de comunicación importante para los automovilistas que transitan de municipios conurbados hacia el centro de la capital oaxaqueña y viceversa; no obstante, las condiciones en que se encuentra, aunado a la temporada de lluvias, lo transforma en un riesgo para los conductores. 

Actualmente, en esta carretera se localiza un encharcamiento que hasta el momento no tiene gran tamaño; no obstante, vecinos de la zona indican que conforme aumente la cantidad de lluvias sobre la capital oaxaqueña, la acumulación de agua será mayor y entonces se tendrá que cerrar el paso. 

Falta de atención de las autoridades

Esta historia no es nueva para los habitantes de la zona, ni para quienes circulan por esta vía de comunicación; no obstante, las autoridades hasta el momento no han atendido el problema. 

Año con año se vive la misma situación, se inunda el paso a desnivel, por lo que tiene que ser cerrado; sin embargo, no existe un programa de rehabilitación integral de esta avenida, o bien acciones concretas que permitan transitar sin ningún riesgo. 

Si bien las camionetas o vehículos pesados circulan de manera más fácil entre las aguas acumuladas, esto no se repite con los automóviles pequeños, pues tienen que invadir el carril contrario, en donde la cantidad de agua estancada es menor. 

Automovilistas que transitan por la zona se quejan de las malas condiciones en que se encuentra este paso a desnivel; afirman que los baches y también el agua pueden provocar daños de consideración en sus unidades de motor, lo que representaría para ellos un egreso de recursos extraordinario. 

Un foco de infección

A los baches y el agua estancada se suma la presencia de basura en ambos lados de esta vía de tránsito vehicular. La presencia de desechos, ya sea en bolsas o de lleno a la intemperie, se transforma en un foco de infección. 

La acumulación de basura aumenta en cantidad, justo en la parte donde el agua está estancada, por lo que los automovilistas no solamente deben reducir la velocidad para transitar entre el líquido, sino también deben maniobrar para evitar el contacto con los residuos. 

En esta zona el olor es fuerte, producto de la acumulación de desechos. Con respecto a este tema, tampoco las autoridades han aplicado las medidas necesarias para la recolección de la basura acumulada. 

De acuerdo con los vecinos, conforme avanza el tiempo, la cantidad de desechos se incrementa, pues son más las personas que cuando transitan arrojan sus bolsas de basura en esta vía de comunicación. 

Inseguridad, otro frente del problema

Durante el día, a pesar de que el panorama parece complicado, el tránsito de automóviles se realiza con normalidad en esta zona. Para los conductores de unidades de motor se ha vuelto normal tener que circular entre el agua estancada, los fuertes olores y la basura acumulada. 

El problema en torno a la seguridad se origina cuando cae la noche. La falta de iluminación artificial representa otro punto a considerar al momento de transitar en esta vía de comunicación, pues ante la escasez de luz, de cualquier punto podría salir alguien con intención de realizar un acto fuera de la ley. 

Además, la presencia de elementos de seguridad tampoco es una constante en la zona. El recorrido por parte de los uniformados también resulta escaso en este paso a desnivel, por lo que pareciera que es una zona olvidada y que incluso los problemas han sido “normalizados“ por parte de quienes transitan diario en la zona.

 

Serie de problemas

  • Desgaste de la cinta asfáltica
  • Baches
  • Encharcamiento
  • Daños a automóviles
  • Acumulación de basura
  • Fauna nociva
  • Foco de infección
  • Falta de alumbrado
  • Escaso patrullaje
  • Inseguridad