La Biblioteca post-Covid; en Chiapas hay uno

René AraujoRené Araujo

Cd. de México.- Bibliotecarios visualizan el regreso: piden evaluar el estado de salud de los empleados y las condiciones de los acervos, además de continuar su labor en lo digital y presencial y definir las medidas de higiene con las que operarán.

"Reabran las bibliotecas, que al fin nadie va", claman, bromista pero certeramente, los usuarios afectados por el prolongado cierre de estos espacios en el País.

Y es que las puertas de tales recintos, como los 7 mil 464 que integran la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, han permanecido cerradas desde la cuarentena por la irrupción del SARS-CoV-2 hace poco más de un año, aún cuando la cotidiana ausencia de multitudes pareciera sugerir su seguridad.

"Sin pandemia, las bibliotecas ya eran lugares de distancia social. Realmente la gente no estaba ahí, y las pocas personas que las frecuentaban eran muy felices porque no había nadie que las molestara", comenta en entrevista Alejandra Quiroz Hernández, profesional del libro, la lectura y las bibliotecas.

"Realmente las bibliotecas públicas en México son lugares seguros porque no hay multitudes", reitera. "Sin embargo, no están abiertos".

Un cierre que, ejemplifica la ex coordinadora de Servicios Educativos de la Biblioteca Vasconcelos, implica la pérdida de la única fuente de consulta -incluso con las limitantes de los acervos desactualizados- en comunidades sin internet. Así como de un espacio que podía fungir como punto de fuga y refugio de los contextos críticos de algunos usuarios.

"Se habla mucho, a propósito del confinamiento, de toda esta gente que no tiene espacio para estudiar, para concentrarse, de silencio, sin violencia. Esto es algo que también te provee la biblioteca pública.

"Así que es una doble pérdida: la de los recursos y los soportes de información, y la pérdida de un espacio dónde estar, dónde aprender y dónde crear", expone Quiroz Hernández, productora de contenidos del sello infantil y juvenil Leetra y coordinadora editorial de la revista para bibliotecarios Knovvmads.

Esto, no obstante, no significa que las bibliotecas y su personal -motor y corazón de las mismas- hayan dejado de trabajar durante todo este tiempo. Al igual que el resto del mundo, tuvieron que adecuarse a lo virtual, en la medida de sus propias condiciones y posibilidades.

Desde atender a sus comunidades por medio de correo electrónico, lo cual ya venían realizando hace años, hasta responder dudas por medio de WhatsApp o videoconferencias, ilustra el bibliotecólogo Gerardo Zavala Sánchez, presidente del Colegio Nacional de Bibliotecarios (CNB).

"Sí ha sido difícil, como para cualquier otra persona, pero nos hemos ido adaptando a las necesidades y a lo que nos ha llevado esta pandemia: a trabajar desde casa y fuera de nuestras instituciones. Se han hecho varios esfuerzos", expresa vía telefónica el también académico de la UNAM y miembro del Comité Mexicano Memoria del Mundo de la Unesco.

Para Quiroz Hernández, aquellas bibliotecas que ya conocían a su comunidad tuvieron mayor ventaja para ofrecerles un programa virtual y a distancia con lecturas en voz alta grabadas, talleres y conversatorios, entre otras cosas.

En Chihuahua, continúa, la red de bibliotecas de la entidad colaboró con la feria del libro local para llevar a cabo presentaciones editoriales. Mientras que en Mexicali aprovecharon para brindar capacitación al personal, así como para remodelar algunas bibliotecas.

Aún como titular de la Dirección General de Bibliotecas (DGB), Marx Arriga -ahora Director de Materiales Educativos de la SEP-, presumió a REFORMA en julio del año pasado el programa de Bibliotutorías, consistente en una serie de videos donde bibliotecarios del País abordan temáticas específicas del plan escolar.

"Se les encargó a cada uno de los estados diferentes temáticas de todos los libros de texto de primaria y secundaria para que hicieran videos donde a cada una de las actividades del libro de texto se planteara un video de cómo resolverlas", detalló entonces el funcionario.

"Ahorita tenemos ya casi mil videos de Bibliotutorías. Esperamos que para el nuevo ciclo escolar contemos con 3 mil videos, y podremos cubrir todas las actividades de todos los libros de texto de primaria y secundaria para apoyar al sistema educativo nacional", adelantó entonces, aunque al día de hoy el programa sigue incompleto, como se puede ver en la página en línea de la DGB.

Y si bien el argumento de su poca concurrencia insta la reapertura inmediata de las bibliotecas, lo cierto es que también es necesario seguir una serie de recomendaciones en cuanto al espacio y la forma en la que habrá de operar, tal como lo planteó el CNB desde mayo del año pasado en un documento de acceso público.

Una estrategia dividida en dos etapas, partiendo primero de la evaluación del propio espacio, sus materiales y su personal.

"Imaginemos el tiempo que ha estado cerrado, ¿en qué condiciones deben estar los documentos y los acervos? Y hay que también considerar cómo se encuentra el personal bibliotecario en cuestión de salud y anímicamente también, porque fue un año duro para todos", expresa Zavala Sánchez.

Aunado a esto, valorar de qué forma será el regreso, apuntando hacia algo híbrido donde se recupere lo presencial pero sin perder la perspectiva digital adquirida; así como analizar la situación y contexto de cada biblioteca para saber cómo expandir el espacio de la misma hacia lugares perimetrales como jardines u otros.

Una segunda etapa corresponde a la reorganización del funcionamiento de la biblioteca. Desde el control de acceso de usuarios a las instalaciones -cuántos y por cuánto tiempo- hasta el límite de bibliotecarios que podrán laborar por turno.

"Esto también modifica los servicios. Es decir, ¿los horarios van a ser los mismos de antes? ¿El préstamo de los documentos sería similar?, ¿cuándo se prestaría a domicilio y cuándo no? Porque también pones en riesgo tanto al usuario como al bibliotecario", remarca el presidente del CNB.

"El manejo también de desechos de protección, obviamente, que son materiales que nos tiene que proveer la propia institución", sigue. "Y cambios en la infraestructura material; se necesitan ahora espacios destinados para que el material se ponga en cuarentena antes de llevarlo al acervo general".

Un esfuerzo amplio cuya instrumentación habrá de ser diferente en cada biblioteca por la propia heterogeneidad de éstas, y para lo cual se necesita la cooperación y apoyo genuino de las autoridades, así como de los bibliotecarios mismos y, por supuesto, de los usuarios. Precisamente de aquellos que urgen su reapertura.

"No es un trabajo de una sola persona, sino de todos nosotros. Es una participación de todos, tanto de los bibliotecarios, de las autoridades de cada institución, y también de la propia sociedad. Un trabajo en conjunto", enfatiza Zavala Sánchez.

Tiempo para reinventarse

Este anhelado regreso puede ser una oportunidad para que las bibliotecas públicas, esos espacios usualmente desprovistos de recursos suficientes, de visibilidad pública y de presencia en los planes de desarrollo locales y federal, se vuelvan auténticos protagonistas de la vida cultural y educativa de México.

"Se supone que las bibliotecas son la infraestructura cultural más disponible en el País, y de todas maneras son las menos desarrolladas, las menos consideradas, las menos presentes en nuestra vida. ¿De qué nos sirve tener 7 mil y tantas bibliotecas públicas, si no van a estar latiendo realmente? Están ahí como en coma. Con sus excepciones, por supuesto, pero realmente las veo en estado vegetativo..

"Es grave, una cosa preocupante porque además es algo que surge de los impuestos de los ciudadanos. Entonces, ¿por qué no estamos pidiendo que se procuren más las bibliotecas, que tengan un mejor desarrollo, que realmente tengan un presupuesto para la adquisición de acervos, para desarrollar un programa de actividades?", cuestiona Alejandra Quiroz Hernández, profesional del libro, la lectura y las bibliotecas.

Para la también filósofa de profesión, un aspecto importante para este cambio está en que los propios bibliotecarios hagan ruido y visibilicen el trabajo que llevan a cabo, con miras a erradicar cualquier intento de la opinión pública de minimizar a las bibliotecas, pidiendo que las cierren y en su lugar pongan "algo que sirva".

Asimismo, esforzarse por conocer su demografía y empezar a diseñar programas para la comunidad que les rodea. Además de perseguir colaboraciones con instituciones locales, con ONGs, universidades y centros de investigación.