El Lector Furtivo: Batracomiomaquia

De los creadores de La Ilíada y La Odisea, llega una historia épica que, aunque de pequeñas dimensiones, nos enseña que cualquier pretexto es bueno para iniciar una guerra. Todo comienza de forma insospechada con una charla cordial entre dos personajes, caudillos de respectivos pueblos. Hurtamigas se encuentra bebiendo a la orilla de un estanque cuando Hinchacarrillos, le pregunta por su linaje. Hurtamigas, el ratón, es hijo de Roepán y por parte de su madre, Lamemuelas, nieto del rey Roejamones, Por su parte Hinchacarrillos, la rana, es hijo de Lodoso y Reinadelasaguas, porque han de saber ustedes que Batracomiomaquia, según las raíces griegas, significa la batalla de las ranas y los ratones.

Una invitación funesta

Tal es la simpatía que se despierta entre ambos, que Hinchacarrillos invita a Hurtamigas a conocer su palacio en el fondo del lago. De manera insensata, el ratón monta sobre el lomo de la rana y van a medio estanque cuando salta sobre ellos una serpiente de agua; Hinchacarrillos busca refugio en el fondo, abandonando a su huésped que, desconociendo el arte de nadar, perece no sin antes maldecir a su anfitrión:

"Te valiste del engaño para tirarme al agua, pero tiene la divinidad un ojo vengador y pagarás la pena al ejército de los ratones sin que consigas escaparte".

Lameplatos, que estaba en la orilla, es testigo de la suerte de su congénere y corre a llevar la noticia a los ratones.

"Ay, mis hijos"

El lamento del noble Roepán no puede ser más desgarrador, ya que sus tres hijos han sido muertos; el primero, devorado por una comadreja; el segundo, pereció en una ratonera… “Y el que era mi tercer hijo, tan caro a mí y a su venerada madre, lo ha ahogado Hinchacarrillos, conduciéndolo al fondo de la laguna”. Así, el ratón clama venganza ante la asamblea de roedores que de inmediato se arman con agujas para la batalla.

La batalla salvaje

Las ranas, por su parte, que no están mancas, se arman con juncos puntiagudos y esperan el inicio de las hostilidades. Cabe hacer notar que la intención del poeta es estrictamente paródica y no se trata de ningún modo de una versión de La Ilíada para niños, puesto que las sabandijas se asesinan con brutalidad homérica:

“Encolerizóse el ratón y cogiendo con su robusta mano una enorme piedra, con ella hirió a Andaentrecoles debajo de las rodillas: quebróse toda la pierna derecha de la rana y cayó esta de espaldas en el polvo. Vocinglero acudió en su auxilio y, acometiendo a Ladróndemigajas, le hirió en medio del vientre y, al arrancarle la pica con su robusto brazo, todos sus intestinos se desparramaron por el suelo”. Tal es el alboroto que con su lucha arman roedores y batracios, que en el cielo los mismos dioses discuten si se pondrán de lado de uno o de otro bando.

Si bien, la obra compuesta en versos hexámetros es atribuida tradicionalmente a Homero, esto es cuestionable. Muchos expertos se decantan por pensar que es en realidad una obra romana que imita y parodia los grandes poemas griegos. Así, la palabra Batracomiomaquia llegó a ser sinónimo de pelea tonta que escala a dimensiones absurdas.