Titiriteros en Oaxaca: el arte de divertir a chicos y grandes

Los títeres y marionetas han sido parte de la diversión de millones de niños y adultos a lo largo de la historia; no obstante, las solicitudes de presentaciones en escuelas, fiestas y ferias han disminuido, ya que han sido reemplazados por otras formas de entretenimiento.

Esto comparte Cecilio Morales, quien es la tercera generación de una familia que sigue manteniendo en Oaxaca el oficio de titiritero, y a pesar de no ser su principal fuente de ingresos, continúa dedicándose a ello.

Relata que su padre y abuelo tenían una carpa en la que hacían presentaciones de títeres y marionetas, robando la atención no sólo de niños, sino también de sus papás, gracias a la interacción y temas que plantea en su show. 

Las presentaciones no son como antes

Don Cecilio recuerda que hace más de 10 años, a los niños les gustaba disfrutar estas presentaciones de más de 40 marionetas con las que cuenta y que él mismo junto con su familia ha creado.

“Antes, los niños se entretenían fácilmente con los títeres, pero ahora es difícil, tenemos que decirles que se acerquen, que lo van a disfrutar y les comienza a llamar la atención, y lo mismo pasa con los papás”, afirmó.

Asimismo, menciona que hace más de 40 años, cuando su papá se dedicaba a esas presentaciones, tenía una carpa que se llenaba de público, mientras que ahora sólo cuenta con una maleta y un pequeño espacio. 

“En México sólo quedan tres carpas, dos de ellas están en el norte del país. Han desaparecido muchas cosas porque entendemos que los tiempos van cambiando, además de que los niños son diferentes”, asegura.

Preservar el oficio familiar

Durante la pandemia por la COVID-19, el titiritero no fue tan afectado por la falta de fiestas o eventos sociales, ya que afirma que cuenta con un empleo, debido a que siempre se mantuvo estudiando.

“Yo tengo una profesión, pero quiero que el negocio familiar continúe por muchos. Algunos de mis hermanos se dedican a la feria y yo a las marionetas, aunque lo hacemos para continuar la tradición, no porque sea nuestra fuente de ingresos”, asegura.

Comparte que junto con sus sobrinos hace las funciones, mientras que su mamá y su esposa se encargan de confeccionar la ropa de las marionetas que fueron de su papá y otras que él mismo hizo.

“Pienso que el arte de los títeres no debe desaparecer, al contrario, debe de continuar porque es una presentación y diversión sana que tuvieron nuestros abuelos y padres”, resalta.

Prefieren otros shows

El titiritero intuye que el desinterés por este tipo de presentaciones se debe a que las personas y padres de familias prefieren pagar por algo más barato que muchas veces es contraproducente. 

“Hay muchos payasos haciendo presentaciones, pero para hacer sus chistes, sus mismos clientes son a los que exponen y eso es incorrecto, en las marionetas así no es. Se interactúa de distintas maneras”, expone.

Detalla que para que él pueda brindar un mensaje de concientización tanto a niños como adultos, se ha preparado en temas como prevención del delito, valores, educación cívica, entre otros temas.

Subraya que él no quisiera tener que hacer presentaciones por internet, pues limita la interacción entre niños con las marionetas, que es una de las principales diferencias y características de este oficio. 

“No me imagino una función sin público y en mi casa. Lo bonito es interactuar con el público”, asegura.

Don Cecilio espera que pronto termine la pandemia para volver a sacar de su baúl a las 40 marionetas que tiene y así brindar más presentaciones a niños y adultos, con el fin de que se siga preservando este tipo de entretenimiento que nació hace miles de años.