Cáncer de ovario, es la cuarta causa de muerte en mujeres

Daniela Grajales Daniela Grajales

El cáncer de ovario representa un importante problema de salud pública en México, y en Chiapas es una de las patologías más frecuentes en las mujeres, representando una tasa alta de mortalidad, debido a la falta de diagnóstico oportuno. Hasta diciembre del año pasado se tenían contabilizados 483 fallecimientos por esta causa.

Este tipo de cáncer puede afectar a cualquier mujer, en cualquier etapa de la vida, la tasa de supervivencia es cinco años, dependiendo del desarrollo de la enfermedad y la edad; la ausencia de síntomas contundentes hace complicado detectarlo en sus fases iniciales, el mayor riesgo son los antecedentes familiares, pero aumenta con la obesidad, el consumo de alcohol, tabaco, terapias hormonales o tratamientos de fertilidad, por ello especialistas recomiendan  un examen pélvico y un análisis de sangre, estudios determinantes en su detección, ya que en las etapas iniciales del tumor no hay síntomas, el 75% de los tumores de ovario son diagnosticados en etapas avanzadas.

En vísperas del Día Mundial del Cáncer de Ovario este 8 de mayo, oncólogas alertaron sobre los diagnósticos tardíos, los cuales inciden en la alta mortalidad de esta neoplasia que en México genera un deceso cada tres horas; durante la conferencia de prensa virtual, Gabriela Alamilla García, oncóloga del Instituto Nacional de Cancerología (INCan) señaló que en el país se diagnosticaron 13 casos al día de cáncer de ovario y detalló que la alta mortalidad también se relaciona con que los síntomas no se asocia en primera instancia con el padecimiento.

Destacó que esta enfermedad es la cuarta causa de muerte por cáncer en mujeres en México y debido a que se detecta tardíamente, tres de cada cuatro casos no tienen cura.

Pese a no ser uno de los cánceres más frecuentes, sí resulta ser uno de los más críticos en el ámbito ginecológico.

“Esta enfermedad se desarrolla cuando se encuentran células cancerosas en el tejido de uno o ambos ovarios, sin embargo, su detección no es fácil y depende de los síntomas que empiezan a aparecer”.

Abundó que, si es detectado en las primeras etapas, la posibilidad de combatirlo es mucho más fácil, por eso es importante ser muy conscientes a la hora de realizarse los exámenes de rutina, ya que esta práctica preventiva resultará clave para su tratamiento.

Los síntomas principales son: presencia de una sensación recurrente de presión o dolor en el abdomen, la pelvis, la espalda o las piernas, constante hinchazón del abdomen, náuseas, indigestión, gases, estreñimiento o diarrea, sensación de fatiga o falta de aire, deseos constantes e incontenibles de orinar y sangrado vaginal inusual.

Por lo que las especialistas recomendaron que uno de los estudios que puede detectar esta neoplasia es el ultrasonido transvaginal. Ya que los estudios como el papanicolaou no permiten encontrar alertas que indiquen la posibilidad de cáncer de ovario.