Locatarios de mercados se encuentran endeudados y no ven llegar la recuperación económica

Ante pandemia del COVID-19

Arturo Arista es carnicero en el mercado del Infonavit de Santa Cruz Amilpas, lleva 31 años vendiendo su producto y considera que esta época es la más difícil que le ha tocado vivir desde que comenzó. La pandemia de COVID-19 también redujo la movilidad en este municipio conurbado, lo que ha provocado una crisis entre los locatarios de este centro de abasto.

“Desde el inicio de la pandemia la gente dejó de salir y pues los giros no esenciales son los que les pegó más fuerte… Hay compañeros que desgraciadamente han tenido que cerrar sus locales por la falta de venta, hay algunos que están desesperados porque al final de cuentas tienen deudas y hasta quieren vender sus locales", asegura Rocío Canseco, locataria. 

Afirma que antes del comienzo de la propagación del SARS-CoV-2, el horario del mercado era de siete de la mañana a 10 de la noche, pero las cosas han cambiado, pues ya no se cierra a esa hora. 

El carnicero Arturo Arista asegura que las ventas se han reducido desde un 40 y hasta un 50 por ciento. “Las ventas se ven un poco en las mañanas, ya a las cuatro, cinco de la tarde, las ventas disminuyen totalmente", expresa. 

“Todos están preocupados, todos estamos preocupados", asegura. “Antes de la pandemia se vendía un 100 por ciento, había mucha afluencia de personas a nuestro mercado, incluso venían de los municipios conurbados, venían muchas personas más, pero a raíz de esta situación se ha disminuido la venta y es por eso que muchos compañeros han accedido a créditos, para ir solventando un poco", indica. 

Rocío Canseco, locataria, asegura que han cerrado de seis a siete locales, además algunas personas que rentaban un espacio, también han tenido que cerrar.

“Por ejemplo, el de postres se fue porque ya no es redituable eso, tiene familia, tiene que echarle, entonces le ofrecen un trabajo, pues obviamente cierran, y es ahí donde nosotros vemos que ahí empieza el mercado a decaer y eso es lo que no queremos", declara. 

 

Incremento de precios

El carnicero Arturo Arista reconoce que el precio de los productos a aumentado. “No nada más de carne, parte de abarrotes, de verduras, todo ha subido el costo, pero la misma situación hace que las personas, pues no tienen trabajo, no hay dinero, entonces hace la venta más baja", asegura. 

Servicio a domicilio, práctica desconocida

Rocío Canseco, locataria, indica que la propagación del COVID-19 ha provocado una nueva necesidad en los clientes, que el producto llegue hasta la puerta de sus hogares.

“Tradicionalmente los mercados esperábamos que el cliente llegara y ahora cambia la modalidad, el cliente quiere que vayamos a la puerta“, dice. 

Asegura que los dueños de los locales de este mercado son gente mayor, gente que tiene vendiendo desde hace 30 años, que comenzaron su negocio cuando se establecieron las casas en la unidad del Infonavit. “Nosotros no estamos capacitados para llevar a domicilio, entonces eso también nos pega“, señala. 

 

Vacunación, una esperanza

Arturo Arista, carnicero, considera que la campaña de vacunación impulsada por las autoridades “nos va a venir a beneficiar porque ya a las personas se les va a quitar un poco el temor, el miedo y yo pienso que van a existir más movilidad en nuestro mercado". 

“Con la vacunación a lo mejor pueda haber un poquito más de afluencia, por eso es que en la desesperación, quizá tengamos un poquito de esperanza, queremos que la gente nos venga a visitar, este es un mercado típico, tenemos todos los giros", señala Rocío Canseco. 

Medidas de seguridad

Tanto Arturo Arista como Rocío Canseco aseguran que para el acceso al mercado municipal se aplican las medidas establecidas por las autoridades de los tres niveles de gobierno. 

“Ahorita estamos pidiendo a los clientes el uso obligatorio del cubreboca, tenemos también un lavabo en la entrada", enuncian como unas de las medidas que se aplican para evitar los contagios de SARS-CoV-2.