Ala Ediciones; la experiencia de publicar en Chiapas

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Cómo sobrevive una editorial independiente en una entidad como Chiapas, en la que, según la Secretaría de Cultura, lee apenas el 0.8 libros al año. Se necesita vocación, paciencia, tiempo y, sobre todo, entrega para lograrlo. Ala Ediciones lo ha hecho.

La paciencia y perseverancia tienen un efecto mágico ante el que las dificultades desaparecen y los obstáculos se desvanecen, reza una popular frase; Ameht Rivera bien lo sabe. Sus años de trayectoria cultural y literaria han logrado que el camino sea menos difícil y se ha rodeado de pequeños oasis de lectores y escritores, “los cuales ahora se han vuelto mi principal mercado para la edición y venta de libros en Chiapas”.

El fundador de Ala Ediciones está convencido de que la influencia de su editorial no se circunscribe a Chiapas, debido a que trabajan libros de varias partes de México, incluso cuenta con una colección de libros en español-inglés; además, “distribuyen en todo el país a través de Educal y Fondo de Cultura Económica, y tenemos presencia en las ferias internacionales como Londres o Frankfurt. El contexto no es pretexto. Soy un editor chiapaneco con presencia nacional e internacional”, asegura.

Ameht Rivera tiene un concepto de editorial basado en lo profesional; ser independiente también es sinónimo de calidad, sumado al esfuerzo en conjunto y la experiencia que ésta proporciona: “El poeta siempre tiene el prurito de crear su propia editorial, pero más allá de anhelar auto publicarse, lo hace como la concreción de un ideal realizable, de los tantísimos no realizables que tiene. Lo malo es que piensa que las ‘licencias poéticas’ que tiene en la literatura puede trasladarlas al mundo editorial, lo cual hace que, en muchos casos, las obras editadas por esas editoriales independientes carezcan de los estándares editoriales mínimos, y entonces nos inclinamos a pensar que una editorial independiente es sinónimo de algo mal hecho: no es cierto. Podemos ser independientes y profesionales, ésa es la meta de Ala Ediciones. Y eso significa dar a la luz buenos libros que el Estado, por intereses políticos-culturales, no quiere publicar o los grandes monstruos editoriales no quieren dar a la imprenta porque no les reportarán ganancias. En fin. Estamos construyendo una colección de libros buenos y alternativos para ampliar el abanico editorial en México y que éste no sea monopolizado por el Estado o los grandes monopolios editoriales de cuyo nombre no quiero acordarme”.

Aunque Ameht Rivera no se ha autopublicado, cada libro lo hace suyo; es consciente de que se necesita mucha paciencia, buenas relaciones y, en muchas ocasiones, dinero. “El sistema editorial en México no está creado para que la gente de clase media pueda fundar una editorial”. No obstante, es perseverante.

“Por ejemplo: para obtener un ISBN en México como editorial necesitas ser una S.A de C.V, traducción; necesitas ser millonario, ya que no puedes tener una editorial que sea S.A de C.V., sin un fuerte capital base reunido de entre varios socios. Un ISBN personal sí lo puedes obtener en INDAUTOR a un bajo costo, pero ese ISBN no te sirve para circular en librerías establecidas, ahí está el truco. Yo tuve que buscar alternativas, tras que INDAUTOR me cerrara la puerta en las narices, porque no soy millonario, pero sí soy persistente, y la encontré: tramito los ISBN para los libros de mi editorial en Estados Unidos y son tan funcionales como los de INDAUTOR, sin que te obliguen a ser millonario para obtenerlos. Lograr entender todo esto me costó más de un año de idas a Ciudad de México, esperas en los fríos pasillos de las oficinas, pláticas con amigos editores, etcétera.”

La inversión de tiempo es fundamental para esta empresa. Desde el Soconusco, Ameht Rivera ha hecho lo propio y ha logrado un buen mercado, sobre todo en su distribución. “Me gustan los negocios, yo, además de poeta y editor, tengo una empresa de consultoría con comunicación política. Ahí he aprendido a abrirme paso en el mundo ejecutivo. Sumado a eso estudié comunicación y conozco de estrategias de marketing. Así que no pienso en la editorial sólo en términos idealistas, como lo haría un poeta, sino también concretos. Es decir, mi editorial es una empresa y funciona como cualquier otra empresa que tiene un producto, mismo que tiene un mercado meta con ciertas demandas que yo suplo. Con el tema de Educal y Fondo de Cultura Económica, en Ala Ediciones estamos orgullosos de ser la única (y espero que no la última) editorial independiente de Chiapas con presencia en todo México, a través de esas librerías prestigiosas del Estado Mexicano”.

Ala Ediciones es totalmente independiente, por tanto no cuenta con un presupuesto fijo ni con el auspicio del Estado ni de alguna institución, de modo que no puede solventar gastos de edición y requiere de la colaboración del autor. Sin embargo, es firme es su propósito: “Nos gusta ayudar e impulsar a los autores nuevos, tenemos en nuestro equipo a correctores de estilo muy pacientes que pueden ayudar a hacer que una obra impresentable sea publicable. Nuestro proceso editorial es completo: desde la corrección de estilo, el diseño editorial, la ilustración de las portadas, la impresión, la distribución, los trámites de ISBN y derechos de autor, hasta la promoción en ferias nacionales e internacionales”.

Un libro está hecho de la misma materia de los sueños, afirma. “Nace en la mente del autor, de ahí esa sustancia metafísica llamada pensamiento, pasa a través del código del lenguaje a un soporte físico: la página…y sigue todo el proceso editorial. Para mí significa una cachetada con guante blanco a todos aquellos enemigos del arte y la cultura que desvían los presupuestos asignados a promover la lectura y la publicación de libros para mantener sus privilegios. Publicar un libro de manera independiente y profesional es una mentada de madre para el sistema que promueve la mediocridad como base del sometimiento de las masas”.

Ala Ediciones mantiene su vuelo en un cielo de claroscuros. Lo independiente tiene su propio valor y muchos escritores, creadores y artistas han recurrido a grupos, editoriales, promotores, recintos para difundir el arte y la cultura, más allá de lo que el sistema logra ver.

“Como editor tengo ya más de 10 años, haciendo periódicos, revistas, editando libros para mis amigos, etc. Ala Ediciones es la concreción de todos esos esfuerzos aislados y de toda esa experiencia acumulada formalizada ya en una empresa propia. Las editoriales independientes que han fracasado, lo han hecho porque no hay apoyos accesibles del gobierno o instituciones que se interesen por financiar esos proyectos alternativos; luego, los poetas o escritores son eso y no empresarios, por lo tanto al publicar con sus propios recursos libros que no se venden van directamente a la quiebra. A menos que sean auspiciados por Fundación Mamá y Papá.”

La editorial publica libros, llega a lectores y cumple con su función. Sin embargo, estadísticamente -de acuerdo con la Secretaría de Cultura- en Chiapas sólo se lee 0.8 libros al año: “Debemos dejar de promover el estereotipo del libro como algo sagrado e inaccesible. Yo, cuando llego a una casa, y veo una biblioteca bien ordenada y lustrosa, me da pena por esos libros intactos, que seguramente nadie lee. Son sólo un lujo, una señal de estatus. Nada más. A los libros hay que perderles el miedo, cuestionarlos, transgredirlos, sólo entonces nos habituaremos a convivir con ellos y nos irán regalando, poco a poco, sus más ricos secretos. Hay libros para todos los gustos, si compraste o te regalaron un libro y no te gustó: no lo leas. Ve por el siguiente, sumérgete en una librería y deja que el libro encuentre, en ti, a su lector exacto. En tanto no cambiemos ese paradigma, promovido desde la escuela y las bibliotecas, del libro como un objeto de culto y para gente culta, no permitiremos que los libros encuentren más lectores”.

El libro siempre acompaña a Ameht Rivera; actualmente forma parte del Sistema Nacional de Salas de Lectura; es fundador de Lecturalia en Cacahoatán; pronto abrirá una nueva sala de lectura llamada “La ceiba esdrújula” que pretende ser incluyente con todas las razas y lenguas que habitan en la frontera sur de México, Tapachula. Además, aunque hasta el momento no se ha autopublicado, prepara una colección de poemas de su autoría a través de la colección Kórosov de Ala Ediciones.