Hoy es 5 de Mayo

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El 5 de mayo es una fecha grabada en todas y todos los que nacimos en México. Se trata del más recordado suceso dentro de nuestra (triste) tradición militar, por encima del Glorioso Escuadrón 201. Es uno de los raros episodios de triunfo dentro de la historia patria y es sin duda una batalla que cambió el destino del Continente Americano, ya que gracias al triunfo del Ejercito de Oriente, las intenciones de la Francia colonial del siglo 19 fueron rechazadas (de momento) por las fuerzas nacionales, formadas en su mayoría por gente del pueblo, de Michoacán de Guerrero, de Oaxaca y de Puebla, en su mayoría, sin instrucción militar propia, en su mayoría armados solamente con machetes, cuya acción y triunfo se escuchó en todo el mundo de la época.

La historia de la batalla de Puebla que nos enseñan es producto de una visión de estado, creada para ensalzar héroes y denigrar villanos, sin enfatizar el trasfondo humano, social y de formación patria de la época. Cuando se produce la invasión francesa, la República Mexicana recién acababa de pasar por una cruel y sangrienta Guerra de Reforma (1858-1861), la cual enfrentó a mexicano contra mexicano, y antes había sido escenarios de varias invasiones, como la primera intervención francesa (llamada la guerra de los pasteles) de 1838 a 1839, también la invasión norteamericana de 1846 a  1848, e innumerables revueltas internas, esto es, el país se encontraba desgastado internamente y todavía estaba fresco en la memoria el recuerdo de la perdida del territorio en el norte del país. De hecho, Ignacio Zaragoza era tejano (en la época de Coahuila - Tejas), nació en la Bahía del Espíritu Santo en 1829, al volverse un estado de los Estados Unidos, el futuro héroe nacional se queda sin patria chica, de modo que solo le quedó la Patria Grande.

Zaragoza era Ministro de la Guerra del gobierno de Juárez al momento de la intervención francesa, de manera que se baja de rango para volverse General en Jefe del Ejército de Oriente y dirigir personalmente la defensa de su Patria Grande. La batalla se vislumbraba como un desastre anticipado, la superioridad del ejército rival, en armamento y experiencia, hacían anticipar lo peor; sin embargo, la  soberbia colonialista se enfrentó con el aplomo de los primeros y mejores hijos de México, quienes aprovecharon la mala dirección de las tropas francesas para derrotarlos, y con ello "cubrir de gloria las armas del Ejército Mexicano", como diría el famoso telegrama que recibió el Presidente Juárez.

Si bien la batalla significó en su momento un golpe anímico para nuestro recién formado país, la historia muestra cómo el ímpetu colonial francés continuó con sus miras expansionistas, pues Napoleón III intentaba recuperar Louisiana aprovechando el estallido de la guerra civil norteamericana, la cual se había declarado neutral ante la invasión. De haber obtenido el paso franco hacia el norte, el ejército francés hubiera encontrado aliados en el sur de los Estados Unidos, ya que los confederados veían con esperanza el arribo de tropas francesas a México, para ayudarlos a derrotar al ejército de la Unión, lo cual  hubiera cambiado la forma de los Estados Unidos, quizá por eso sea una fecha que hasta los estadounidenses conmemoran.

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