Cambian servicio médico para jubilados de Banrural

Para que Teresa logre limitar los movimientos que en su cuerpo le genera el Parkinson, controlar su hipertensión, diabetes y que no empeore su problema de columna por discos gastados, requiere medicamentos que en conjunto cuestan 14 mil pesos al mes.

Hasta antes de abril, cuando no cambiaba la modalidad del servicio médico de Banrural, de donde ella es jubilada desde hace 25 años, los podía recibir en tiempo, de laboratorios de patente y sin complicaciones.

Después de 25 años de laborar en el Banco Nacional de Crédito Rural (Banrural) -hoy extinto-, Teresa se jubiló hace 25 años con el 60 por ciento de sus sueldo para cuidar a su mamá Consuelo que tenía cáncer de colón y a su papá Florentino, con leucemia.

“No ganábamos gran cosa y no nos aumentaban en el salario porque el beneficio iba al fondo para tener un servicio médico”, recuerda Teresa, quien ahora tiene 70 años.

Con la extinción de Banrural, Teresa pasó a ser parte de 12 mil jubilados, pensionados y derechohabientes (esposas e hijos con discapacidad) en todo el país que al crearse el Fideicomiso Fondo de Pensiones para el pago de pensiones, en 2003, podía recibir un servicio médico autoadministrado y en general de buena calidad.

“Hasta el 31 de marzo el servicio fue bueno”, recalca su hija Marissa, quien se ha enfrascado en llamadas telefónicas constantes para que Soluglob Ikon, empresa que ganó la licitación directa para encargarse del servicio médico a jubilados de Banrural en Oaxaca, le otorgue los medicamentos a Teresa.

Marissa interpuso una queja ante el apoderado legal del Fideicomiso fondo de Pensiones del Sistema Banrural porque sin dar a conocer el nombre, especialidad y número de cédula profesional, la empresa ordenó cambiar el gramaje y la fórmula de un medicamento, sin una revisión previa a Teresa porque todavía no se cuenta con un neurólogo con quien pueda acudir.

“Por reducción de costos se restringe el servicio médico afectando el derecho a la salud de pacientes geriátricos con padecimientos graves. Desde hace nueve años mi mamá perdió autonomía en sus movimientos y sólo controla con los medicamentos que antes le otorgaban”, explicó.

Salvo al inicio de la pandemia cuando faltó un medicamento en un gramaje específico que provocó que Teresa entorpeciera su caminar y todas las actividades que realizaba, no se había presentado ningún contratiempo.

Apenas en marzo comenzó con una trombosis en las piernas y para no retrasar tiempo, acudió de manera directa a un especialista; el pago del tratamiento lo comenzó a absorber el fideicomiso de Banrural, porque todavía le tocó el sistema anterior.

El problema fue a partir de que Soluglob Ikon tomó el control de las atenciones médicas y evitó el surtimiento de medicamentos de patente, además de que toda la atención se limita a llamadas telefónicas o vía whatsapp.

A diferencia de otras entidades del país donde el cambio en la modalidad de atención médica a jubilados y pensionados de Banrural ha generado amparos y protestas, en Oaxaca todavía son pocas las personas que externan públicamente su desacuerdo.