La celebración de la Santa Cruz se relaciona con las lluvias

René AraujoRené Araujo

Este día, zoques y chiapanecas celebran a la Santa Cruz de formas particulares. Aun con la pandemia, es una fecha que no pasa inadvertida en su práctica y, por lo tanto, en su promoción.

En Tuxtla Gutiérrez, los zoques se preparan para la danza del Torito; con menos participantes, hombres de varias edades -enfundados en trajes blancos, pintados el rostro de negro y con sombrero- visitan algunos hogares para ofrecer al toro y de esa forma iniciar el ritual. El costumbre no se deja de practicar este 3 de mayo.

Mientras que en Suchiapa, los hojeros habrán de adornar sus altares con flores de mayo y espadañas -traídas del cerro-. Los chiapanecas hacen sonar el pequeño tambor, cada uno desde sus hogares.

El festejo a la Santa Cruz, cada 3 de mayo, es también importante para la identidad cultural en el país. Su celebración -desde tiempos prehispánicos- tiene relación cuando en los primeros días de mayo, nuestros ancestros realizaban rituales dedicados a Tláloc con la finalidad de que la lluvia llegara y la cosecha fuera abundante. Para la tradición católica, ésta evoca a Santa Elena de la Cruz y, por lo tanto, al Día del albañil.

De éste último no se tiene registro de su origen; sin embargo, con el tiempo, muchas de las familias comenzaron a diversificar sus quehaceres y algunos empezaron a dedicarse a la construcción, pero conservaron las tradiciones; así, en lugar de pedir para tener buenas cosechas, pedían a la Santa Cruz para que no sufrieran accidentes o caídas durante su trabajo. Por eso se le conoce a la celebración de la Santa Cruz como el Día del Albañil.