El lector furtivo: Sangre en el zapato

"Cenicienta" es un cuento de hadas, quizás el más conocido del mundo. La fábula, reminiscencia de otras historias chinas y egipcias, nos cuenta las desventuras de una pequeña que debe sin descanso fregar platos, lavar pisos y dormir en la ceniza, además de soportar a una familia poco llevadera: una madrastra y dos hermanastras horrendas.

El padre, como es usual en estas historias, después de ser mencionado en la primera página, vale poco menos que un cero a la izquierda, y muestra poca o ninguna intención de ayudar a su pequeña. El destino de la niña depende entonces de la madrastra que, deben saber, no la aprecia mucho, pues sus hijas, feas y de mal carácter, son objeto de su predilección.

La muchacha aguantaba todo con paciencia y nunca se quejaba. Al término de su jornada se iba a refugiar junto a la chimenea, donde se tiznaba con los restos carbonizados. Sus hermanastras, feas, pero no faltas de ingenio, comenzaron a llamarle “cenicienta” por su aspecto lamentable. Así y todo, no era difícil ver que la desaliñada muchachita era más bella que sus hermanastras.

De la tradición oriental a Princesa Disney

De la "Cenicienta" existen muchas versiones. Literariamente, las más famosas son las de Charles Perrault y la de los hermanos Grimm, que son elaboraciones de cuentos populares europeos provenientes a su vez de la tradición oriental. Las subsecuentes versiones, han contribuido a su popularización resumiendo, simplificando, edulcolorando o estilizando la historia; el ejemplo más conocido de ello, es la icónica versión cinematográfica de Walt Disney. 

La ramita de avellano y otros elementos olvidados de "Cenicienta"

En la versión de los hermanos Grimm no hay un hada madrina, es una ramita de avellano que cenicienta planta en la tumba de su madre y que riega cada día con sus lágrimas, la que le concede las cosas que necesita. Por su parte, Perrault, que es todo un estilista, retoma la idea del hada madrina, introduce el carro calabaza y la zapatilla de cristal, que en la versión de los hermanos Grimm es sencillamente de oro -cierto que más caro, pero visualmente menos efectivo-. El equipo de Walt Disney, privilegiando la economía cinematográfica, reduce a una, las jornadas de baile. Que eran tres, según Perrault y los Grimm.

Violencia extrema

En la versión de Grimm, para escapar del acoso del príncipe después de cada jornada de baile, Cenicienta se esconde primero en un palomar y después en un árbol, mismos que el padre derriba con un hacha. Las hermanastras, al no poder calzar la diminuta zapatilla, son capaces de rebanarse un dedo con tal de desposar al príncipe. La treta es revelada por los pajarillos del bosque, que además se encargan de picotear los ojos de las impostoras, porque sabido es que no hay final feliz sin una buena dosis de venganza (“justicia poética” le llamarían los pequeños lectores).

"Cenicienta" es un clásico que siempre merece una relectura. Si usted la disfrutó durante su infancia, busque la versión literaria de Perrault o Grimm  y encontrará una fascinante historia llena de nuevos significados.