La energía de los ángeles

Los ángeles nos enseñan a ver las cosas en un plano más elevado, con todas sus implicaciones y con la magnificencia de la exteriorización del plano divino, pero el Creador, a pesar de su visión, conserva su humildad y su modestia.

“Dominar” representa la manifestación del poder y de la fuerza interior, de la fuerza de Dios; los ángeles nos traen esa energía, enseñándonos a no caer en el ego, a no rechazar la fuerza interior; entonces nos da riqueza, prosperidad y abundancia.

Recibimos todo aquello que necesitamos para ir a donde debemos; el Universo no le impide a nadie que siga su camino; la penuria y la carencia no existen en el universo; al contrario, éste nos ayuda con toda su fuerza para que realicemos lo que tenemos que hacer.

Por lo tanto, los ángeles permiten que comprobemos la extraordinaria fuerza de nuestro poder; éste es tal que llegamos a la penuria y a la carencia simplemente con la resistencia que desarrollamos al negarnos a funcionar en alineación con las Leyes Divinas y el Plano Divino. Así vemos dónde se sitúa en nosotros la noción de la riqueza y en qué posición estamos con respecto a la energía de prosperidad y abundancia.

Una vez que integramos esta energía, la paz se convierte en nuestro objetivo, siendo ésta sinónimo de serenidad y de plenitud. Por esa energía, buscamos la fuente primera de la serenidad y procuramos crear una atmósfera de paz y alegría a nuestro alrededor.

Los ángeles nos enseñan a dirigir nuestra vida de acuerdo a la de los demás; permiten que comprendamos que el motor de nuestra vida son los demás (otros en el sentido de humanidad y de Universo), hacen que descubramos que no existen límites, que no debemos limitar nuestra mirada a la búsqueda y la finalidad de cada cosa en un tiempo definido.

La energía generada en esta vida a veces nos prepara otras vidas, nuestras vidas, pero también la de los demás. Con frecuencia preparamos el terreno y el trabajo de muchas vidas para otras persona; el objetivo de una acción realizada ahora encuentra su desenlace y su finalidad en un tiempo lejano o indefinido, incluso en otro mundo o en otro espacio; entonces la única manera de no pasar junto a nuestra misión de vida es reintegrándonos al plan y a los ángeles.

Los ángeles trabajan como intermediarios entre el cielo y la tierra, entre las energías divinas y las terrestres, por eso ellos transmiten esta energía divina en forma de Justicia Divina, esta encarna con nuestra imagen y presencia el equilibrio con el fin de ser ejemplo hacía los demás la presencia de la energía de Justicia encarnada a través de nosotros, fuera de cualquier acción o voluntad, basta para producir equilibrio.

Los ángeles dirigen nuestros pasos para que orientemos la energía de irradiación hacia y para los demás, ayudándonos a evolucionar por medio de la energía de las Leyes y la energía del Padre que maneja su Reino y trae abundancia y prosperidad.