El aplauso y comentarios del público, una respuesta nutritiva: Freddy Carmona músico

MUESTRAN CON ORGULLO SU IDENTIDAD
Alexei García Alexei García

Actualmente nueve personas conforman la banda; además, algunas veces participan con ellos músicos invitados, lo que enriquece su sonido.

“Todas las mañanas canta el pájaro cenzontle por todas las costas de mi tierra sabanera, canta en el monte la pava congona, se oye su lamento y se esparce en la ladera“, resuena la cumbia en una pulquería ubicada en el municipio de Santa Lucía del Camino. Se trata de la música fusión de Hierba de Conejo, banda oaxaqueña con tres años de trayectoria.

Empezaron tocando ska, regué y cumbia. “Estamos tocando un género que no está muy explorado, al menos aquí en México, que es la cumbia villera, la que nace en Chile, propiamente en las villas de Chile“, expresa Freddy Carmona, vocalista.

Comenzaron ensayando canciones que les gustaban, pero al tocar en vivo les sorprendió la reacción de la gente. “Un compa de un colectivo nos invitó a una exposición, fue como por el 21 de marzo de hace tres años. Y en esa exposición nosotros participamos con la música y les agradó bastante y fue que decidimos echarle más ganas al ensayo“. 

Actualmente nueve personas conforman la banda; además, algunas veces participan con ellos músicos invitados, lo que enriquece su sonido. Consideran que se encuentran en un proceso de reconocimiento, de conocerse entre los integrantes, tomando sus gustos como origen para sacar algo propio. 

Sus preferencias musicales varían, algunos optan por el jazz, otros por la trova, bolero, cumbia, tropical, entre otros. “Eso es lo que precisamente enriquece al sonido de nuestro grupo“, asegura Freddy; “es un arcoiris chingón de varios crisoles de música, entonces ojalá que podamos madurar más para crear un sonido propio“, complementa. 

El orgullo de ser oaxaqueños 

Para este conjunto resulta relevante la identidad oaxaqueña, pues todos son originarios del estado. “La hierba de conejo pues es la que se utiliza para darle sabor a los frijolitos, y pues es una metáfora, saborcito musical“, expresa Freddy Carmona. 

Consideran que en Oaxaca existe toda una cultura musical, tal es el caso de la región Mixteca y la zona Mixe, de donde han salido representantes internacionalmente reconocidos. Esta banda también toca la música folclórica, que es una parte fundamental de su proyección hacia el exterior. 

Este grupo se encuentra en el camino de aportar a la música del estado desde la cumbia y la música fusión. Buscan que sus interpretaciones no queden solamente en los pasos de baile de los espectadores en un bar, “sino hacerlo popular y que se oiga por donde se tenga que oír“. 

El reconocimiento del público 

Freddy Carmona afirma que el aplauso es importante para ellos, lo considera como una respuesta nutritiva ante su recital, pero lo que ha influido de manera importante son los comentarios de los espectadores. 

“Cuando te bajas del escenario y te dicen: "gracias, estuvo bien chida la música"; o ya vas caminando por la calle y te dicen: "hey, Hierba de Conejo, qué onda"; entonces como que ahí es donde ya se ve reflejado el trabajo de nosotros. Es donde ya se ve reflejado las ganas que le echamos“, comenta. 

“Pues hay que echarle un ojo a la escena musical oaxaqueña, es muy rica y variada. Ahorita hay bandas súper importantes a nivel musical, yo siento que hay muchas bandas que enriquecen el movimiento juvenil o el movimiento de la música fresca ahorita aquí en Oaxaca“, asegura. 

Para esta banda actualmente faltan espacios que permitan la expresión de las diversas corrientes que conforman la escena cultural de Oaxaca. “Suficientes para que la banda pueda expresar, que se generen esos espacios donde la banda pueda ir a tocar un instrumento, pueda ejecutar un bailable regional, pueda ir a hacer algo“. 

El embrujo de cumbia termina, los acordes se van con los pasos de baile de los presentes, con los aplausos, sonrisas y con los movimientos involuntarios al ritmo de la música. Termina el recital, pero no las ganas de esta banda de mostrar que los oaxaqueños llevan en la sangre el sonido tropical.