Sí le ofrendan a la Santa Cruz en Suchiapa

René AraujoRené Araujo

El sol no da tregua; sólo el río mengua su intensidad. En el camino empedrado son frecuentes pequeñas tolvaneras en el ir y venir de coches y mototaxis. La cita ha llegado.

No obstante la pandemia, decenas de hombres y niños -en su mayoría- se reúnen alrededor de la Santa Cruz. En el paso llamado “río de las Hojas” depositan las ofrendas, recogidas desde las faldas de los cerros previos días, antes de llegar al pueblo. Es 30 de abril, día de la “topada de la flor” en Suchiapa.

El tambor y el carrizo no dejan de sonar; los rezos se escuchan sólo por algunos cuantos, mientras otros adornan con flores de mayo y espadañas a la Santa Cruz, ubicada al pie del río. Todos añoran aquellos años donde la música de marimba los acompañaba y centenares de personas bailaban a las orillas del afluente y con ello daba inicio la celebración. Este año la pandemia ha cambiado su forma, pero no la práctica de una tradición. Aunque en menor número, los creyentes peregrinaron al cerro en busca de la ofrenda.

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El festejo a la Santa Cruz, cada 3 de mayo, es también importante para la identidad cultural en el país. Su celebración -desde tiempos prehispánicos- tiene relación cuando en los primeros días de mayo, nuestros ancestros realizaban rituales dedicados a Tláloc con la finalidad de que la lluvia llegara y la cosecha fuera abundante. Para la tradición católica, ésta evoca a Santa Elena de la Cruz y, por lo tanto, al Día del albañil.

En Tuxtla Gutiérrez, Terán tiene un templo dedicado a la Santa Cruz y este día celebra con actividades religiosas y culturales, y su historia recuerda a Suchiapa, un municipio que mantiene vigente la celebración con los “hojeros” –hombres que suben al cerro de Nambiyuguá y bajan en procesión al pueblo para entregar la ofrenda- y hoy están de fiesta.