Arturo de 9 años sueña con ser ganadero, el día del niño pasará inadvertido para él

FESTEJO PASA INADVERTIDO
Alexei García Alexei García

“Para mí es un día normal, pues me levanto, si acaso nada más me felicitan y ya salgo a cuidar a mis toros“, afirma Arturo Julián Pérez Ortiz, menor de nueve años de edad sobre el Día del Niño, que se festeja este 30 de abril. 

Arturo radica en la agencia de San Francisco Tutla, en el municipio de Santa Lucía del Camino. Su mundo gira alrededor de los animales de campo que saca a pastar; “hay que estarlos checando, que no se vayan a hacer daño, por ejemplo cuando se siembra, que no se vayan a la milpa y cuando está seco el zacate, que no vayan", indica. 

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), específicamente en el Censo de Población y Vivienda 2020, revela que en nuestro país residen 31.8 millones de niñas y niños de 0 a 14 años de edad, que representan un 25.3 por ciento de la población total. 

 Un día común y corriente

En un día normal, este pequeño se levanta de la cama, amarra a sus toros, saca a todos sus borregos, toma su café y saca a pastar a sus animales. “Me voy a cuidar de dos a tres horas, y después regreso; ya que regresé, almuerzo y me voy a darle la vuelta a los otros toros, los toros negros que a veces igual cuidamos", refiere. 

De grande quiere ser ganadero, “porque me gusta, soy fanático de los jaripeos y quiero tener muchos toros americanos“. Indica que durante su tiempo libre no sale a jugar con amigos, “me entretengo más con mis borregos, con mis toros, y si salgo a jugar un rato, es cuando cuido mis borregos. A veces los cuido del otro lado y ahí es donde juego con una amiga y con otro niño". 

Es fanático de los toros de juguete y los quiere remodelar. Además en caso de que alguien le diera un regalo, le gustaría que fuera una soga charra o plastiloca, para que pueda moldear aquellos juguetes que ya están dañados. Actualmente cuenta con 48 toros de plástico, todo un logro para él. 

Arturo señala que se debe evitar que los animales coman maíz o tortillas porque se esponjan y pueden llegar a morir. “Mi papá me ha enseñado a cuidar de los animales, a cuidar de los toros, a los borregos y mi mamá me ha enseñado a cuidar los pollos“, refiere. 

 

 La escuela, tema complicado

Los papás de este menor de edad hicieron un esfuerzo para comprarle una computadora, “una mini compu", en donde realiza su tarea. Recibe clases virtuales cada dos días y la institución a la que acudía previo a la propagación del SARS-CoV-2, se encuentra ubicada en San Sebastián Tutla y lleva por nombre Miguel Hidalgo. 

No se considera un alumno de excelencia, pues asegura que sus calificaciones oscilan entre los sietes y el nueve. Asegura que sus papás lo regañan cuando no hace las cosas bien, pero le sirve para ir aprendiendo cómo hacer las cosas y discernir que actividades realiza bien y cuáles mal. 

El papá de Arturo le ayuda a hacer la tarea cuando no la entiende, además cuando sale a pastar a sus animales le enseña “cómo se deben hacer las cosas", también platica con él sobre otros temas. 

Realiza un llamado a la población

Arturo Julián Pérez Ortiz pide a las personas “que valoren el trabajo de campo, porque no es nada fácil. A veces los niños piensan eso es fácil, cuidarlos, echarlos ahí nada más, pero es más, es cuidar todo eso, que no haya plástico, que no se vayan a hacer daño", afirma. 

Ante la pandemia de COVID-19 que prevalece en le estado, pide a las personas “que se cuiden mucho con esta situación y que no salgan. No salgan a la calle y que se cuiden mucho, que mejor se queden en sus casas".

Después del mediodía, Arturo regresa a su casa, luego de escuchar el llamado de su madre. Entonces guía a sus animales dentro del corral y así termina media jornada. Será en la tarde, cuando baje el sol, que nuevamente sacará a sus animales a pastar. El Día del Niño pasará inadvertido para él, así como para millones de niñas y niños de nuestro país, que no tienen motivo para festejar pero sí actividades que realizar gracias a su contexto.