"Tuve la desgracia de perder a un ser querido": Miriam Echeverría

Sin haber tenido COVID-19, Miriam Echeverría, la primera vacunada del magisterio en Oaxaca, ya había experimentado la angustia, el dolor, la desesperación de que el aire en los pulmones no fuera lo suficiente para articular palabra.  En 2018, dos años ante de la pandemia enfermó de neumonía atípica, estuvo conectada a un tanque de oxígeno y a un paso de ser intubada. El año pasado, percibió el sufrimiento de perder a un ser querido por la pandemia. Por eso, el haber recibido la vacuna, fue para ella una luz de esperanza.

“Para mí fue importantísimo porque tuve la desgracia de perder a un ser querido por esta pandemia. Ya no le dio tiempo de llegar a la vacuna, por eso para mi representó una esperanza de vida, desde luego es emocionante porque sentimos la necesidad de regresar a nuestros centros de trabajo con nuestros niños. Eso es lo que nos mueve”, expresó.

A 24 horas de haberse aplicado el biológico, Mayra, quien es secretaria y auxiliar en la dirección del jardín de niños Andrés Quintana Roo, ubicada en San Agustín Yatareni, afirma sentirse sin molestia alguna, sólo un ligero dolor en el brazo.

Si bien la alegría es grande, no puede evitar sentir tristeza al recordar a todos sus conocidos y seres queridos que a lo largo de este último año fallecieron. “El golpe ha sido brutal”, expresa al recordar a su concuño de 53 años de edad, padre de familia, quien, a pesar de gozar de buena salud por ser deportista, falleció.

“La pandemia no distingue, edad, no respeta nada. En este transcurso también he perdido muchos compañeros con los que he trabajado, con los que trabajé y no regresarán a los centros de trabajo. Al enterarnos que eras los segundos en la línea de vacunación, de verdad eso fue algo maravilloso, triste por un lado porque ellos ya no alcanzaron esta posibilidad”.

Pese a lo anterior, admite sentir miedo de regresar a las aulas, pues las secuelas emocionales que ha dejado esta pandemia son enormes.

“Hay una luz de esperanza de evitar la muerte si te contagias, pero no hay garantía de no ser contagiado. Hay mucho temor, tengo mucho temor de regresar a mi centro de trabajo y que por más que me estuve cuidando, me dé. El problema ahora no sólo es la pandemia, generó ansiedad, ataques de pánico, problemas de hipertensión, estrés, insomnio, un conjunto de sensaciones que vamos a enfrentar al regreso”.