Arquidiócesis llama a no dejarse chantajear por estafadores

Daniela Grajales Daniela Grajales

Fabio Martínez Castilla, Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, hizo un llamado a los fieles católicos a no dejarse engañar por “charlatanes”, ya que expuso que un supuesto sacerdote a través de redes sociales, pide dinero, dijo que este tipo de estafadores, utilizan a la iglesia para cometer este tipo de actos, no obstante, resaltó que la iglesia cuenta con mecanismos internos de atención ante cualquier eventualidad.

Añadió que quienes actúan de buena forma no van a solicitar dinero de manera incorrecta, por lo cual pidió no dejarse sorprender por personas que buscan aprovecharse de la buena voluntad.

“Quiero invitar a todo el pueblo, sacerdotes, religiosos, laicos, familias, a estar atentos, porque hay gente que quiere aprovecharse del buen corazón de todos nosotros; hay gente que quiere tomarnos el pelo, estafarnos, engañarnos, inclusive haciéndose pasar por sacerdotes” dijo Castilla.

Una de las estrategias que utilizan estas personas para estafar, se basa en que algún sacerdote u obispo sufrió un accidente o alguna necesidad, por lo anterior, pidió no dejarse involucrar, y en caso de que se reciba un mensaje de este tipo, se puede llamar directamente al sacerdote o responsable de la iglesia sobre lo que ocurre.

Comentó que la manera de proceder de la Iglesia no es esa, puesto que cuando hay necesidad de alguno de los sacerdotes se procede directamente por medio de la diócesis, es decir, por medio de los obispos.

“Nadie tiene autoridad para estar pidiendo dinero por otros medios, y en casos necesarios, se hace por medio de la curia”, comentó monseñor.

A lo anterior, remarcó que es importante no revelar datos que los estafadores obtienen por medio de las propias llamadas o mensajes que envían, puesto que esta es la misma información que utilizan para estafar a uno mismo o a personas cercanas.

Fabio Martínez comentó que han llegado a utilizar su nombre para estafar a personas en otros lugares del país o el de otras autoridades eclesiásticas, por lo que no es correcto entregar dinero a quien no se conoce de forma personal.