Luz verde

ERES LO QUE CREAS
Carina PérezCarina Pérez

Eso de que la nueva normalidad llego para quedarse, sigue siendo parte de nuestras charlas cotidianas.

La aspiración de vivir como lo veníamos haciendo es algo genuino, más aún al darnos cuenta de lo valioso que es podernos reunir con nuestra familia, nuestros parientes, amigos, vecinos, y porque no con el simple paseo por las calles y ver lo multicolor del entorno natural y de las personas, ver la multifacética diferencia de las personas y personalidades, los paisajes que nos eran cotidiano y ahora son extraordinarios, parece que todo es nuevo; no se diga el gusto, el placer de asomarnos por los museos, plazas, salas de arte, concierto, teatro, tiendas, un centro de recreación, el poder asistir a las clases presenciales, etc.

Todo por la sensación del afecto, la cercanía, la socialización con los demás, al fin y al cabo, descubrimos que los demás son una extensión de uno; es otra la experiencia por ejemplo en el caso de los niños, poder convivir, jugar, platicar, hasta la sencilla presencia del amiguito, de las demás compañeras ahí, cerca, juntos y a veces casi sin la necesidad de hablar.

Eso de que la nueva normalidad llego para quedarse, sigue siendo parte de nuestras charlas cotidianas, decimos que, si la ciencia a través de las protecciones biológicas avanza, la posibilidad de la normalidad como la conocíamos es posible; tal vez y esa espera podamos volverla a vivir de una manera más significativa, valorando más ampliamente esa cercanía, familiaridad, ser uno con los demás.

De pronto cambiado la luz a verde, y todo mundo salimos desaforadamente y buscamos lo que habíamos pausado, quien lo sabe algunos creen que, hasta perdido, pero no, en la mayoría de los casos y afortunadamente, allí están nuestros familiares, amigos, compañeros, la Diosa de la fortuna nos ha permitido continuar en el ritmo de la vida cotidiana, que viéndola con estos ojos nuevos, ya no es tan cotidiano y apreciamos más el momento, el hoy, el esencial ahora.

Las autoridades sanitarias nos advierten de no bajar la guardia, pero llevados por el impulso de la alegría del reencuentro nos abrazamos y besamos, hacemos nuevas reuniones, nuevas conconvivencias; tal vez la frustración, la impotencia acumulada, una real o ficticia depresión nos encadenó, un temor latente y amenazante nos acechó.

Disculpa estoy hablando en tiempo pasado, y no, la contingencia está viva, es presente, por tanto no del todo echemos las campanas al vuelo, no del todo dejar la prudencia, la paciencia, el tesón que hemos desarrollado para llegar, aspirar y vivir un tiempo de poder inhalar el aire con gran potencia y un suspiro amplio de gran agradecimiento; sigamos pendientes, que la luz que nos ilumine sea el
nuestra conciencia despierta y hacer lo pertinente; en lugar del temor, la ansiedad, la depresión, echar mano de esa luz rasgo de una razón atenta, de saber ser, saber estar desde la prístina luz de alguien atento en el presente y el anhelo trabajado de un mejor futuro.

 

"La contingencia está viva, es presente, por tanto no del todo echemos las campanas al vuelo, no del todo dejar la prudencia, la paciencia, el tesón que hemos desarrollado para llegar, aspirar y vivir un tiempo de poder inhalar el aire con gran potencia y un suspiro amplio de gran agradecimiento".