"Esto de la volanteada es pesadito", así son las experiencias de un chofer de urbano en Oaxaca

Alexei García Alexei García

“Antes alcanzaba poco, alcanzaba algo, pero como todo, fue subiendo“, afirma Arturo Pastor Cruz Escudero, chofer.

Su ruta termina en La Mojonera, tiene 15 minutos para descansar, recuperar energía y tomar de nuevo el volante. No hay prórroga, no hay más, tiene que retornar a la “volanteada“, como él le llama. Arturo Pastor Cruz Escudero, conductor de autobús del transporte público, se muestra cansado, añorando un tiempo que se esfumó y que no regresará jamás.

Como casi todos los choferes de urbanos, tiene la costumbre de agarrar monedas de su caja. Durante el trayecto, sin darse cuenta, pone su mano sobre el dinero, toma monedas de mayor o menor denominación; cuando lo descubren, guarda las apariencias. 

Arturo tiene 36 años de manejar camiones, comenzó como chalán. En ese entonces lavaba los carros y cobraba el pasaje; es el inicio de su historia laboral. “Trabaja uno por la necesidad de ganarse la papa“, suelta sin rencor, pero tampoco con felicidad.

Afectaciones de la pandemia

El padre de Arturo Pastor Cruz Escudero también fue camionero. Precisamente fue él quien le enseñó a manejar, tenía entonces 18 años. Acepta que tenía miedo, pero era más grande su necesidad de pagar la comida. Reforma-Dolores, su primera ruta, los primeros de muchos kilómetros de recorrido que siguen creciendo en el tablero del urbano. 

La pandemia de COVID-19 ha traído consecuencias para todos. “Ahorita está muy bajo, demasiado bajo“, espeta sin darse por vencido. Entonces comienza a entrar el recuerdo en su cabeza; “antes alcanzaba poco, alcanzaba algo, pero como todo fue subiendo“. No rechaza los tiempos actuales, pero sabe que son más duros, más complejos. “Cuando yo empecé, sí empecé a ganar como unos 100 pesos, 80 pesos, no me alcanzaba, pero antes era dinero“, dinero que mueve el mundo, dinero que satisface necesidades. 

Actualmente, Arturo gana de 100 a 250 pesos al día, depende del tránsito de personas en la ciudad de Oaxaca, que actualmente es azotada por una onda de calor. Como en todo empleo, hay que entregar cuentas al patrón, “estamos dando 300, 350“.

Acostumbrado al sacrificio, como la mayoría de los mexicanos, Arturo incluso deja pasar la comida, los sagrados alimentos; “una comida está saliendo en 55, 60 pesos“, prefiere ahorrar su dinero, las necesidades jamás se acaban, el dinero sí. 

Generación de camioneros

Sin darse cuenta, o sin darle importancia, Arturo revela que sus hermanos también son choferes, igual que sus hijos, como si se tratase de seguir el camino del abuelo, de continuar con la tradición familiar. Sus hijos no quisieron estudiar, “quisieron entrarle al sufrimiento, pues yo les dije que buscaran otra chamba porque esto de la volanteada es más pesadito… que lo pensaran bien porque todo el tiempo va cambiando“. 

Las cosas no están para accidentes, las cosas no están para choques, comenta. “Yo soy una persona que no anda loqueando… no gano nada con echar carreras, no gano nada con estar peleando el pasaje, porque sigo en lo mismo, estoy igual“, refuta a aquellos que generalizan, que afirman: todos los choferes de urbanos son iguales. 

“Uno que otro pasajero sí se pone un poquito rebelde, delicado, como tiene prisa, pero se levanta tarde y tiene prisa, y está gritando, pero ahora sí yo soy de esas personas que, yo no me estoy igualando con el pasaje, porque de ahí comemos“, es su opinión sobre el trato con los clientes. “Yo nomás les digo que no se desquiten con uno, hay que madrugar, hay que levantarse para llegar a tiempo al trabajo“, finaliza. 

El camión continúa su trayecto, el chofer sigue con su trabajo, los pasajeros esperan llegar a su destino. Una historia más que se pierde en la ciudad, una voz que se ahoga entre los demás sonidos, pero una familia que sigue los pasos del abuelo, no de ser chofer, sino de salir adelante de forma honrada. 

15 

minutos tienen de descanso

36 

años lleva de manejar camiones

18 

años de edad tenía cuando empezó a manejar 

100-250 

pesos, la ganancia por día

300-350

pesos dan de cuota para el patrón

55-60

pesos les cuesta una comida

 

“Yo soy una persona que no anda loqueando… no gano nada con echar carreras, no gano nada con estar peleando el pasaje, porque sigo en lo mismo, estoy igual".

Arturo Pastor Cruz Escudero, Chofer de camión urbano.