Entre las calles y el peligro, así se vive el trabajo de limpiar parabrisas en Oaxaca

Alexei García Alexei García

“Nunca tuve el apoyo de una familia… crecí en la calle, no tuve los suficientes estudios para poder conseguir un trabajo“: Armando de Jesús Ríos Cruz.

“En mi caso fue un poco el vivir en la calle, el dormir en las calles y pues, sí está cabrón porque pues, los fríos, las lluvias, el no comer, no traer una identificación, a veces nada más por no traer una identificación, pues ya como que tienen una razón como para ponerte una patada… pero pues sí, todo es duro carnal, nada más hay que sabérsela llevar“, afirma Armando de Jesús Ríos Cruz. 

Cada mañana llega a las ocho a un crucero de la ciudad de Oaxaca de Juárez; su actividad: limpiar parabrisas. Este 2021 cumplió 20 años de dedicarse a limpiar los vidrios de los carros que transitan en la capital del estado de Oaxaca.

“Nunca tuve el apoyo de una familia… crecí en la calle, no tuve los suficientes estudios para poder conseguir un trabajo“, expresa sentado en un camellón, mientras autos van y vienen, todos con rumbo a un destino seguro. 

Marcado por un delito falso

Armando estuvo preso, por un delito que no cometió, asegura; no obstante, manchó su historia. “Ahora que pido trabajo, pues por ese delito que no cometí, pues me niegan el trabajo en todos los lugares. Fue lo que me animó a limpiar vidrios y ganarme una moneda honradamente“. 

Cada que sale de su casa, Armando recibe un consejo de su madre. “Es mi madre, nada más la que tengo; pues que le eche ganas, que me cuide, que no me meta yo en problemas y que lo poco que se pueda llevar a la casa, pues que está bien“, afirma cuando se le pregunta sobre su familia. 

En un día tranquilo, asegura que se reúnen de 50 a 80 pesos, pero en un día normal llegan a juntar de 100 a 150 pesos. “A veces también la gente pasa, te regalan un taco, te apoyan con una ayuda“, comenta. 

La calle es peligrosa, pues nunca se sabe qué es lo que va a pasar, afirma. “Una vez me atropellaron acá, pero nada más, es la única. Sí, me atropellaron, incluso fue un foráneo de Huayápam, creo que se iban peleando pasaje, se pasaron el alto y me atropellaron allá adelante. Mucha gente pensó que me habían matado“, relata resignado, con la actitud de quien acepta su suerte, sea la que sea. 

"Todos tenemos derecho a ganarnos unas monedas"

Sobre cómo responden las personas al momento en que se acerca para limpiar el parabrisas, varía, asegura. Algunos conductores, cuando me acerco, “me hacen señas, me dicen: no chavo, no tengo cambio. Algunas personas solas te llaman y te dicen: por favor limpia mi vidrio“.

Sobre cómo defienden su zona de trabajo, expresa: “pues no dejamos que vengan otras personas a robar, porque a veces, antes venían otras personas y a veces en lo que estaba la ventana bajada, pues ¡pum!, les arrebatan un celular, una cadena y por ellos llegaba la policía y nos corrían a todos; por eso es que nos cuidamos y ya corremos a quienes vienen a hacer daño y a quienes vienen a trabajar, a trabajar, pues a chambiar“.

Cada crucero de la ciudad de Oaxaca tiene su dinámica, su propia vida, con protagonistas diferentes. En donde limpia parabrisas Armando de Jesús, tienen sus propias leyes. “Aquí nadie es de, nadie tiene más derecho de, yo aquí soy el más viejo, no. Todos tenemos derecho a ganarnos una moneda y algo de comer, y pues el que quiera y necesite y sepa limpiar vidrios, pues…“, asegura.

Armando sabe que puede sacar más recursos vendiendo dulces, pero no siempre tiene para invertir. En caso de tener dinero, de 200 a 500 pesos, decide comprar dulces, cacahuates garapiñados, pues obtiene el doble de ingresos. En dos días se termina esta venta de dulces.

"Solo queremos sobrevivir"

Pero, qué le diría Armando a las personas que transitan diario por las calles de la ciudad de Oaxaca, se detienen en un crucero y ven acercarse a alguien con su botella llena de jabón; “que no piensen que es una falta de respeto; simplemente pues nosotros lo hacemos para ganarnos una moneda, sin afectar, sin molestar a las personas, sin andar robando…, pero no es un delito, no piensen que uno va a robarles, simplemente queremos ganarnos una moneda honradamente y seguir sobreviviendo“. 

Cuando dan las cuatro de la tarde, Armando de Jesús Ríos Cruz se olvida de los carros, del crucero, de los parabrisas, se pierde entre el bullicio de la ciudad, en los ruidos, en la mente de los que lo vieron acercarse a su auto. Mañana será otro día no para vivir, para sobrevivir. 

 

20 

Años lleva limpiando parabrisas

50 a 80 

Pesos se ganan en un día flojo

100 a 150 

Pesos se ganan en un día normal

200 a 500

Pesos invierte en la compra de dulces, cuando tiene

 

“Que no piensen que es una falta de respeto, simplemente pues nosotros lo hacemos para ganarnos una moneda, sin afectar, sin molestar a las personas, sin andar robando“.

Armando de Jesús Ríos Cruz, Limpiaparabrisas.