Obispo reflexiona sobre el ambiente político y social de Tuxtla Gutiérrez

Daniela Grajales Daniela Grajales

En el marco de sus 8 años frente a la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez, el Arzobispo de Tuxtla, Fabio Martínez Castilla, expresó su gratitud principalmente a Dios, y a la Virgen María, así como a todos los fieles católicos que han sido y son parte de la historia de este discípulo-siervo.

Al tiempo de compartir su experiencia en la semana de Asamblea Plenaria número 110, la cual fue una reunión virtual con la presencia de más de 130 obispos conectados desde las diferentes diócesis del país para analizar y enfrentar los retos que la pandemia del COVID-19 ha evidenciado.

Esto con el objetivo de “acompañar con cercanía y consuelo de pastores al Pueblo de Dios en sus múltiples dolores, para seguir construyendo la casita sagrada en camino hacia el Encuentro Eclesial de México, desde la esperanza del Evangelio y bajo la orientación del Proyecto Global de Pastoral 2031-2033”, señaló Martinez Castilla.

“Tuvimos la oportunidad de estudiar y reflexionar sobre el ambiente religioso y sociopolítico que se vive en el país, para buscar, mediante un adecuado discernimiento espiritual, fortalecer el tejido social, robustecer nuestra respuesta como Iglesia, y orientar adecuadamente a nuestro Pueblo”, agregó.

Dijo que en la actualidad es importante aportar lo mejor de nosotros mismos, especialmente la fraternidad y la solidaridad que nos caracteriza, para hacer posible un mejor México. Por ello, exhorta a todos los actores sociales en México a “reconocer en cada ser humano, un hermano o una hermana, y buscar construir una amistad social que integre a todos. Esto exige la decisión y la capacidad para encontrar los caminos eficaces que hagan realmente posible la fraternidad y la amistad social. Cualquier empeño en esta línea se convierte en un ejercicio supremo de la caridad”.

Argumenta que los obispos, ven con preocupación la creciente polarización de los discursos políticos, el alarmante índice de candidatos asesinados; regiones enteras bajo el yugo del crimen organizado, el maltrato a los migrantes y la militarización de las fronteras, la amenaza contra las energías limpias, el escaso interés por el bien común y la verdad.

“Los obispos reconocemos que México aún atraviesa tiempos muy complejos por las graves situaciones provocadas por la pandemia que han puesto en crisis al sistema nacional de salud, al sistema educativo, la seguridad de los mexicanos y la sana convivencia familiar que ha visto amenazados sus ingresos. Frente a esto, deseamos y tenemos la esperanza de que el proceso de vacunación nacional contra COVID logre ayudarnos a retornar a las actividades económicas y educativas, al tiempo de disminuir los efectos de violencia dentro y fuera de los hogares”.

Puntualiza que urge colaborar en conjunto, para la búsqueda de soluciones y enfrentar la emergencia sanitaria, familiar, educativa, económica y de seguridad.

“No hay tiempo para divisiones ni descalificaciones, hemos de aprender a dejar nuestros intereses egoístas, individuales o partidistas, para alcanzar un diálogo por el bien de todos los mexicanos”.