Afectadas por venta de packs señalan que autoridades les ponen trabas para denunciar la ciberdelincuencia

“Mi caso empieza en el 2018, de repente me llegaron muchas solicitudes de amistad de hombres. Me parecía muy extraño. Un día estando en consulta médica me llegó un mensaje en Messenger advirtiéndome que tuviera cuidado porque mi pack circulaba en redes sociales. Yo nunca había compartido fotografías de este tipo. Era mi cara, no mi cuerpo. Primero pensé que era como una mala broma, no le tomé tanta importancia hasta que comenzaron a acosarme con imágenes y frases obscenas”.

Desde ese momento, a Arlet, nombre ficticio utilizado por su seguridad, le fue arrancada su salud emocional y psicológica, así como la tranquilidad. “Sentía temor hasta para ir a la tienda. Tenía mucha inseguridad”.

En un primer momento acudió ante la policía cibernética en donde le indicaron que tenía que presentar una denuncia penal, hecho que -le enfatizaron- era casi imposible, pues Arlet desconocía quien había realizado una carpeta con la fotografía de su perfil de Facebook unido a un cuerpo desnudo que no era el de ella.

También presentó su denuncia ante el Centro de Justicia para las Mujeres en donde las dos personas que la atendiendo la desalentaron a denunciar bajo argumento de que la carpeta de investigación sería difícil de iniciar dado que no tenía a un señalado directo.

“La única opción que me dieron era que yo investigara por mi cuenta hasta que diera con el responsable y que el día que tuviera la información se podría abrir la carpeta. Eso fue como una burla”, recordó.

Arlet constató que dentro de los grupos de intercambio y venta de packs circulan fotos de estudiantes de bachillerato a quienes las captan sin su consentimiento y hacen público el lugar en donde estudian.

También hay información de mujeres casadas cuyas parejas exhibían videos íntimos, además de anuncios solicitando packs de alguna mujer en específico y también ofertando otros en cantidades que van desde los 300 a 500 pesos.

Indicó que reportó estos grupos; sin embargo, al poco tiempo volvían a surgir con un nuevo perfil y las carpetas de packs.

Ante la negativa de las autoridades a investigar y sancionar estas prácticas, Arlet optó por cerrar sus cuentas en redes sociales, pues observó que la Ley Olimpia conocida, así a la reforma que sanciona la violación a la intimidad sexual, no son suficientes ante esta nueva modalidad de ciber violencia.