Narco y crimen organizado invaden las redes sociales; así es como operan

Las aplicaciones se han convertido en las nuevas armas.

El crimen organizado ha infestado de las redes sociales, un espacio a los ojos del mundo que les ha permitido difundir mensajes, vender productos ilegales o mostrar su poder armamentístico ante los mexicanos y sus rivales.

De manera constante, grupos del centro y norte del país, han tomado el mundo digital para sus propias campañas. Plataformas como Facebook, WhatsApp o Messenger han terminado por convertirse en la “zona cero para que los sindicatos del crimen organizado comercialicen sus bienes ilegales y muevan dinero, utilizando la misma facilidad de conectividad que disfrutan los usuarios normales”, destacó la Alianza para Combatir el Crimen en Línea (ACCO, por sus siglas en inglés) en un informe.

A inicios de abril, por ejemplo, se dio a conocer un video del CJNG en las Aguilillas, Michoacán, donde, a plena luz del día, integrantes del grupo criminal se movían con armas y camiones monstruo, cerca de una semana después de una fuerte masacre en el lugar.

El reporte de la ACCO, titulado “The ESG Spotlight: Organized Crime and Terror on Facebook, WhatsApp, Instagram and Messenger”, señala que el crimen organizado también usaría las plataformas digitales para reclutar miembros y recaudar fondos.

En otro reporte, sobre el lado oscuro de las redes sociales, explicaron que el uso de estas plataformas implica beneficios para las organizaciones criminales, la ACCO señaló que las estrategias en redes de los cárteles mexicanos “no son tan diferentes” a las desarrolladas por organizaciones como ISIS.

Entre todos los datos recabados por el reporte se encontró que el 10% del contenido se trataba de publicaciones y fotografías de armas, montones de dinero y drogas con los que las organizaciones “muestran sus capacidades y su éxito en la industria del tráfico, demostrando fuerza y poder a sus rivales”. Mientras que un 9% se trata de amenazas entre los mismos grupos del crimen organizado y también hacia los grupos de autodefensas.

Desde el ámbito académico, “la percepción de las redes sociales como herramienta de comunicación comenzó con una visión positiva como un espacio no gobernado que proporciona una salida de exposición”. Sin embargo, esta salida sería utilizada por los carteles mexicanos, según la organización, como una forma de convertir las redes sociales en armas, pues internet brinda la oportunidad de incrementar la fuerza de intimidación, hostigamiento y extorsión de las víctimas.

En el caso de Facebook, el propio algoritmo propicia este tipo de encuentros, pues “facilita la actividad ilícita al conectar a los delincuentes y terroristas con su partidarios”. Esto, señalaron, ocurre más rápido de lo que la plataforma identifica y elimina el material.

Los expertos de la alianza han presionado en Washington para regular al crimen organizado en redes sociales, argumentando que la sección 230 de la Ley de Decencia de las Comunicaciones (1996) ha otorgado “un puerto seguro expansivo a cualquier proveedor de un ‘servicio informático interactivo’”.

Sin embargo, destacaron, las grandes empresas de tecnología no han logrado establecer controles internos para regular este tipo de actividades, pues podría significar una fuerte pérdida. “Como las empresas químicas que eran muy rentables hace medio siglo siempre que pudieran arrojar residuos tóxicos con inmunidad”, puntualizaron.

En este sentido, las regulaciones actuales de empresas tecnológicas permitirían a los narcotraficantes operar con amplia impunidad en el mundo digital.

 Cartulinas y asesinatos, sus "boletines de prensa"

En México, la leyenda negra del horror digital se remonta a los años 80, cuando la familia de Héctor Palma Salazar, alias “El Güero Palma" —narco que dirigió mano a mano con “El Chapo” el poderoso Cártel de Sinaloa— fue asesinada cruelmente.

De orígenes modestos, “El Güero" arrancó su carrera asesina como un sicario más a las órdenes del expolicía y líder del extinto Cártel de Guadalajara, Miguel Ángel Félix Gallardo.

Bajo su égida se establecieron los vínculos con los cárteles colombianos y el narco mexicano. En ese entramado, “El Güero” ascendió con celebridad y acabó formando con Joaquín Guzmán Loera una sólida alianza. Pero con la detención de Félix Gallardo se desató una ola de violencia: “El Güero” y “El Chapo” se enfrentaron a los hermanos Arellano Félix, del Cártel de Tijuana.

Éstos últimos se aliaron con el diablo para asestarle un terrible golpe a su principal adversario, “El Güero” Palma.

El encargado de cumplir la misión con creces era el venezolano Rafael Clavel Moreno quien, según las versiones de la policía, sedujo a la hermana del Güero, y luego ya instalado en el círculo más cerrado del poder sinaloense, se ganó los favores de su esposa, Guadalupe Lejía.

Con ella salió del país y tras robarle 2,000,000 de dólares, la mató y en una caja metálica refrigerada envió su cabeza a “El Güero”. Quince días después, en Venezuela sus dos hijos, Nataly y Héctor, fueron arrojados por el puente de la Concordia, en San Cristóbal.

Desde entonces, la sangre pidió más sangre. 

Dos décadas después, con el nacimiento de Los Zetas, las víctimas asesinadas a través de la decapitación crecieron y a la par, la tortura por medio de grabaciones.

Para la Dra. Ainhoa Vásquez Mejías, académica de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y miembro del Sistema Nacional de Investigadores Mexicanos, la estrategia de terror a través de video, es una forma de mandar un mensaje a los otros cárteles.

Vásquez especifica que no se trata de una advertencia para la población general, sino para los sicarios rivales.

“Lo veo como una expresión de masculinidad hegemónica. Principalmente a través de los videos, le dicen a los otros hombres que ellos son los que tienen el poder, que ellos son los más violentos, los más chingones, los que no tienen miedo. Con esto buscan amedrentar a los rivales, atemorizarlos, por supuesto, pero también ponerlos en una posición subalterna, mancillar la masculinidad del otro. Y ese juego de masculinidades debe ser visible para todos, por eso grabar las torturas al enemigo, como lo hace el Cártel Jalisco Nueva Generación o la Nueva Familia Michoacana. Yo considero que es una puesta en escena de la masculinidad hegemónica”, señaló a Infobae México.

El método de tortura a través de grabaciones podría asemejarse al impuesto por el grupo terrorista ISIS.

Narcos mexicanos, en tiempo real

En México, la violencia de los cárteles de la droga no sólo queda grabada en la vida de los involucrados, sino que, como suele ocurrir actualmente, se expanden a través de videograbaciones.

El material audiovisual difundido a través de internet se ha convertido en un método recurrente entre los criminales que pretenden amplificar su alcance e infundir terror. Todo mecánicamente orquestado.

Para algunos sicarios, la difusión de videos sobre masacres parece ser tan crítica como la preparación de sus armas, debido a que no sólo se viralizan las imágenes, sino también los sentimientos de pánico que las acompañan.

En el país, no existe una ley oficial que clasifique a los videos como objetable, como ocurre en otras naciones, donde la divulgación podría significar multas millonarias.

Al igual, los medios de comunicación se han encargado de publicitar éste tipo de contenido por diversas razones como la sensibilidad por el dolor de los familiares de las víctimas, el derecho a la privacidad de las víctimas en momentos de extrema vulnerabilidad, y la posibilidad de incentivar la idea de venganza.

 

“Lo veo como una expresión de masculinidad hegemónica. Buscan amedrentar a los rivales, atemorizarlos, por supuesto, pero también ponerlos en una posición subalterna, mancillar la masculinidad del otro".

Dra. Ainhoa Vásquez Mejías, Académica de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.