El Lector Furtivo: El patito feo

"Esta historia es, por supuesto, un reflejo de mi propia vida".

Hans Christian Andersen

"El patito feo" es la historia del polluelo de pato que, en principio, es despreciado por  animales y humanos, y que al final termina por demostrar su superioridad respecto de aquellos que lo humillaban; superioridad, dicha sea de paso, desconocida por él mismo. La historia es, en resumen, una metáfora de la torpeza infantil y quizá usted no sabía que una parte importante de esta historia es autobiográfica.

Cuentan los biógrafos de Hans Christian Andersen, que "El patito feo" refleja los sentimientos que el autor pasó durante su infancia. Su apariencia flacucha y desgarbada, aunada a su voz chillante, lo hacían blanco de las burlas de los niños con los que convivía.

"—¡Déjenlo tranquilo! —dijo la mamá—. No le está haciendo daño a nadie.

—Sí, pero es tan desgarbado y extraño —dijo el [pato] que lo había picoteado—, que no quedará más remedio que despachurrarlo”.

La familia del pequeño Hans, aunque pobre, era ilustrada, de manera que siempre estimularon sus inquietudes artísticas e intelectuales. A los once años, tras la muerte de su padre, se vio obligado a dejar la escuela para ponerse a trabajar y ayudar a su madre alcohólica. En cuanto tuvo oportunidad, leyó vorazmente todo cuanto pasaba por sus manos y tenía especial predilección por Shakespeare y Holdberg. El futuro escritor encontró en la literatura el refugio necesario para sobrellevar las penas de su infancia. “El mundo entero es una sucesión de milagros, pero estamos tan acostumbrados a ellos, que los llamamos cosas ordinarias”.

A los catorce años huyó de casa buscando hacer una carrera como cantante de ópera y bailarín. Aunque fracasó en su intento, se granjeó una serie de simpatías que apoyaron primero su instrucción como cantante -hasta que su voz se estropeó- y después su educación formal, para la cual también demostró talento.

Su etapa como estudiante en Slagelse no estuvo exenta de penurias; sufrió lo que hoy se llama acoso escolar no solo por parte de sus compañeros, sino también por parte del director de la institución. Lo anterior no impidió que terminara los cursos, y el mismo año en que concluyó sus estudios publicó su primer cuento.

Si bien Andersen incursionó en diversos géneros literarios y tuvo una vasta carrera como periodista, fueron sus relatos infantiles los que le granjearon el reconocimiento unánime del público y la crítica. Muchos de estos relatos están basados en el folclore tradicional europeo (como muchos cuentos de los Hermanos Grimm y Perrault), otros tantos son en su totalidad producto de la imaginación de su autor. Entre sus títulos más conocidos se encuentran: "La sirenita", "El soldadito de plomo", "La pequeña cerillera" y por supuesto, "El patito feo".

Al igual que su personaje, al paso de los años, Andersen se vio transformado en un cisne: escritor renombrado, uno de los diez más traducidos del mundo, y dando nombre a uno de los premios literarios más importantes. La fecha de su cumpleaños, 2 de abril, fue elegido para conmemorar el Día Mundial del Libro Infantil y Juvenil.