Exhiben secuestro de espacios en las calles para no estacionar autos

Para apartar lugares o para evitar que algún ciudadano haga uso de un lugar que ‘le pertenece’, distintos establecimientos incurren en una práctica muchas veces denunciada y pocas veces combatida: la ocupación del espacio y restricción del libre aparcamiento.

Este fenómeno, suscitado principalmente en las zonas céntricas de las ciudades, deriva de la necesidad de mantener ‘libres’ las calles para un mejor flujo vial y, también en gran medida, para ofrecer un plus a los clientes de los establecimientos, que buscan donde dejar sus vehículos cerca de sus destinos.

Sin embargo, es mucha la ciudadanía que no ve con buenos ojos esta práctica e incluso piden a las autoridades regularla.

“Aquí es imposible, mira. Los pocos lugares en donde uno podría, pues, o hay taxis o hay puestos ambulantes, o de plano salen y te dicen ¿no?, ‘oye, aquí no te puedes parar porque el lugar es mío, tengo permiso del municipio’ y pues así se las gastan: como éstos: mira, que nada más están ahí estorbando y no dejan que uno use ese espacio”, se quejó el señor Manuel, estacionado en doble fila en la calle de Aldama, casi al cruce con 20 de Noviembre, cerca de donde un sitio de taxis mantiene delimitado su ‘estacionamiento’.

Casos similares ocurren frente a hoteles cuyo personal se vale de cualquier objeto para evitar el libre aparcamiento. Botes, contenedores de detergente y hasta estructuras metálicas, impiden que autos ajenos al negocio se estacionen allí.

“Es que no hay una ley que diga: que no me puedo estacionar en doble fila si no encuentro lugar. Ahora, yo estoy esperando y no voy a tardar mucho, pero mire éstos; si no estuvieran sus botes pues yo ahí podría ponerme, pero vea, no se puede. Si los quitan yo dejo de estorbar”, argumentó un ciudadano al ser cuestionado sobre las dificultades para estacionarse.

Más extremos

La ciudadanía también se ha quejado de lo complicado de estacionarse en Santa Lucía del Camino, en la colonia López Portillo donde hojalateros, talacheros o mecánicos tienen secuestrada la banqueta y parte de la calle.

Incluso, cuentan denunciantes, estos talleres copan todo el espacio en una calle e impiden el libre paso de vehículos con autos descompuestos, mientras que en otros casos la prolongada presencia de un auto inservible en un lugar clave, como un crucero, ha provocado accidentes.