Un martirio para adultos mayores de Oaxaca, obtener vacuna antiCOVID

A sus 69 años, Margarita Castellanos González ha sobrevivido a la insuficiencia renal y no está dispuesta a contagiarse del virus SARS-CoV-2 porque teme que la COVID-19 acabe con su vida en un par de días, un riesgo que siente disminuyó desde ayer al recibir su primera de dos dosis de la vacuna desarrollada por AstraZeneca.

Utilizar bastón le facilitó ingresar al Centro de Salud con Servicios Ampliados de Tlalixtac de Cabrera, pero tras tres horas de espera. En total ayer se suministraron mil 120 dosis anticovid a personas mayores de 60 años que viven en este municipio de Valles Centrales, dando prioridad a quienes tienen dificultades para caminar.

A la par, en el auditorio municipal de San Bartolo Coyotepec se aplicaron ayer otras mil 100 dosis para personas mayores de 60 años residentes de este y el municipio vecino de Santa María Coyotepec para sumar 2 mil 120 en un solo día.

Con estos tres municipios suman seis los que en Valles Centrales han vacuna a su población adulta mayor, pues la semana pasada se aplicaron 2 mil 925 primeras dosis de Pfizer en Tlacolula de Matamoros, San Antonio de la Cal y San Agustín de las Juntas.

En San Bartolo Coyotepec se citaron a las personas en tres horarios distintos, pero de todas formas tuvieron que hacer largas filas y esperar porque no había una cita previa, pero al menos se observó mejor organización.

En Tlalixtac de Cabrera la fila para vacunarse comenzó desde la noche anterior y al medio día sumaban casi 800 personas, según el conteo de una voluntaria que anotaba los nombres en una libreta para paliar un poco la desorganización. 

Madrugaron

“Los citamos a las 9:00 de la mañana. Las personas que llegaron desde la madrugada no se habían registrado, estuvimos dos días en el municipio realizando dos formatos y entre 200 o 300 personas no acudieron previamente”, justificó Nancy Hernández, responsable de coordinar a los Servidores de la Nación que se encargaron de la logística de la vacunación, bajo el resguardo de elementos de la Guardia Nacional y con personal de los Servicios de Salud.

Quienes respondieron a la convocatoria llegaron con su silla, sombrilla, agua, cubrebocas, desinfectante y careta para soportar la espera y evitar la insolación, aunque no se respetara el distanciamiento físico.

Se exponen al contagio

"Yo no me quiero morir, por eso busco la vacuna", expresó con enfado Julita López Hernández, una mujer de 74 años que hace 25 superó un cáncer de linfoma y para quien fue evidente la desorganización para la aplicación de una vacuna tan esperada. 

Julita llegó al exterior del CESSA de Tlalixtac de Cabrera a las 7:13 horas de ayer para encontrarse con la sorpresa de que antes que ella había 367 personas formadas y que no había organización suficiente para impedir que la espera la hicieran de pie y bajo el sol.

"Miré cómo nos tienen", dijo entre quejas porque "pensaba que nos iban a llamar por horarios, debieron programar bien porque no parece que estamos en una pandemia, sino en un folclore".

Tlalixtac de Cabrera es un municipio que se localiza a 10 kilómetros de la ciudad de Oaxaca y cuenta con alrededor de 9 mil habitantes, de los cuales 241 cuentan con un diagnóstico confirmatorio de COVID-19 y una defunción, entre las que aún no aparece la del síndico municipal Delfino Hernández López, quien falleció el martes pasado. 

Dos dosis por minuto

El director del CESSA de Tlalixtac, Roberto Efraín Cruz Rojas detalló que esta unidad ha funcionado como centro de vacunación de personal de salud y lo máximo que han podido aplicar en un día son mil 400 dosis de la vacuna anticovid.

En esta ocasión se instalaron cuatro módulos con tres personas cada uno, una enfermera o enfermero que de cada frasco obtiene 10 dosis y otro más que captura los datos.

La Jefa de Enfermeras y Maestra en Salud Pública, Catalina Rojas López explicó que la noche del martes recibieron 90 frascos que mantuvieron a una temperatura de entre tres y ocho grados y sólo pueden salir del Centro de Salud suministrados en adultos mayores, pues el contenedor donde se refrigeran es resguardado bajo llave por un elemento de la Secretaría de la Defensa Nacional. 

Para Margarita Castellanos González, habitante de Tlalixtac, valió la pena llegar a las 5:00 de la mañana a formarse para poder recibir la vacuna que reforzará las medidas de prevención de contagios que ya implementa, como el uso de desinfectante, cubrebocas y careta.

María Elena Vásquez, quien acudió con su madre para que recibiera la vacuna, consideró que sea por COVID o por otra razón, en Tlalixtac las personas están muriendo y apenas la semana pasada se enterraron a cinco.

"Yo ya perdí hermanos, primos, tíos y duele, vivo cerca del panteón y es doloroso escuchar la música de los cortejos", expresó a punto de las lágrimas y entre quejas porque algunas actividades, como las misas católicas o fiestas, se realizan sin tomar en cuenta el alto riesgo de contagio del SARS-CoV-2 que en Oaxaca está cada vez más cerca de alcanzar las 3 mil defunciones.