Pandemia sacará historias de vida, de dolor y sufrimiento: obispo Salvador Murguía

"Esta pandemia del coronavirus ha sacado y va a sacar a la luz muchas historias de vida, de dolor y de sufrimiento, pero también muchas acciones e intenciones evangélicas de muchos corazones y de muchas organizaciones", afirmó el obispo de la Prelatura Mixe de María Auxiliadora, Salvador Murguía Villalobos.

“Hay historias que deben ser contadas. Son historias que cambian el mundo, tienen el poder, raro y precioso de cambiar la vida de quien la cuenta y de quien la escucha”, asentó.

En una reflexión, el religioso salesiano expuso que la fe llama a compadecerse de las personas y de las familias, quienes pasan por momentos de dolor, de sufrimiento y de muerte.

“Es la compasión evangélica de Dios y que no debe ser una forma de limosna para limpiarse la conciencia, sino una forma para compartir, para compadecer y también para correr riesgos por ayudar a los demás, es decir, sufrir con quien sufre”, anotó Murguía Villalobos.

Subrayó que son misericordiosos quienes saben compartir y también apiadarse de los problemas de las otras personas y así meterse en los zapatos de quien sufre.

“Lo han hecho tantas personas y lo siguen haciendo muchas más que calladamente van sembrando esperanza en la vida de los demás y van divulgando el evangelio del amor en los corazones”, anotó.

Destacó que quienes realizan obras de misericordia corren riesgos, se pueden contagiar, pueden ser excluidos, alejados, separados, o hasta ser objeto de burla por parte de los demás.

“Es que no es fácil abrir espacios en tu tiempo o lo que es más, abrir tu corazón al sufrimiento del otro arriesgando tu vida, tu descanso o tu trabajo para acercarte o visitar a un enfermo, o a ser cercano para mitigar la soledad de una familia que sufrió la pérdida de uno de los suyos y dedicarles tu precioso tiempo”, añadió el obispo de la Prelatura Mixe de María Auxiliadora.

De esta manera, Murguía Villalobos finalmente refirió que nadie puede quedarse cruzados de brazos, porque quienes hacen las obras de misericordia, como dice el papa Francisco, imitan más de cerca a Jesús.