Ante crisis provocada por pandemia, sobrevive imprenta de Oaxaca con creatividad

Elvira recuerda que hace casi un año el país entró en confinamiento y varias actividades, como las fiestas, se suspendieron para evitar la propagación de la COVID-19, por lo que ella se quedó sin clientes, ya que desde hace ocho años se dedica a la imprenta, sobre todo a la creación de invitaciones.

Sin embargo, afirma que debía buscar otras alternativas para seguir teniendo un ingreso, por lo que comenzó a crear paquetes para emprendedores, diseños de cubrebocas y alternativas necesarias para la nueva normalidad en la capital oaxaqueña, lo cual la ha tenido ocupada durante toda la pandemia.

Elvira Casiviani, quien es diseñadora gráfica, menciona que visitó el Centro Histórico de la capital oaxaqueña y observó que los negocios iban a necesitar nuevos productos para mejorar su servicio a domicilio y las personas necesitarían cubrebocas, así como caretas personalizadas, por lo que decidió hacer estas creaciones. 

Señala que antes de la pandemia, tenía solicitudes de invitación y recuerdos todos los días, pero estos desaparecieron con el inicio del confinamiento y las restricciones de actividades.

Adeudan clientes

La diseñadora gráfica recuerda que a pesar de que aún no se habían prohibido las fiestas, alrededor de 12 clientes ya no fueron a recoger sus pedidos como vasos, copas, entre otros regalos para las fiestas, por lo que ella tuvo pérdidas.

Señala que muchos clientes dejaron de contestar el teléfono o les prometían que sí irían por sus pedidos, los cuales habían encargado con el 50 por ciento, pero no llegaron, por lo que no pagaron la otra mitad de estos pedidos. 

“Yo entendí que era porque teníamos que guardarnos y también ahorrar dinero porque no sabíamos qué pasaría y por eso les dije que podían hacerse pagos cada que pudieran, pero ni así regresaron y me dejaron con todos los productos”, lamenta.

Innovar: la solución en pandemia

Elvira afirma que no quería que su imprenta, la cual le ha llevado años mantener, cerrara definitivamente como lo estaban haciendo otras, por lo que comenzó a observar cómo estaba viviendo y trabajando la gente, para ver qué podría ofrecerle.

“Vi que muchas chicas comenzaban a vender en internet y entregar en los parques y plazas de la capital; por ello, pensé en crearles un paquete que incluya playeras, bolsas, etiquetas, libreta para anotar sus pedidos, tarjetas para que las identifiquen sus clientes y también como forma de publicidad”, detalla. 

Además de este paquete para emprendedoras, también comenzó a hacer otros para los puestos de comida o restaurantes en los que incluye diseño de menú digital, uniformes, cubrebocas con los logos y gel antibacterial.

Asimismo, trabaja con la señora Lucía, quien le confecciona playeras, camisas y cubrebocas que han tenido tanto éxito, que los ha exportado a Estados Unidos y así también ha podido mantener un ingreso para ella, pues es madre soltera y también se vio afectada por la pandemia.

Recalca que gracias a que nunca suspendieron sus labores, ella, su esposo Miguel y doña Lucía, han podido mantener su ingreso durante la pandemia y no ha tenido que recortarles salario ni días. 

Un nuevo giro en la imprenta

Sin embargo, alguien que sí perdió su empleo, pero a igual que Elvira supo tomarlo como una oportunidad para emprender, es su hija de 17 años, quien trabajaba en un restaurante como mesera.

“Un día me dijo que la habían despedido y yo le propuse que vendiera los productos que ya sabía hacer y podía vender aquí en la imprenta y desde entonces ha ido creciendo su pequeña empresa”, comparte la diseñadora. 

Relata que su pequeño negocio ha ido creciendo y teniendo más clientes a través de plataformas de comida o que pasan por la calle Niños Héroes donde se encuentra la imprenta.

“Muchos cerraron o dijeron ya no se puede, pero yo pienso que el límite está aquí (se señala la cabeza) y por eso es necesario construir algo diferente y adaptarse”, afirma la pequeña empresaria.