COESIDA cumple 27 años de lucha contra el VIH en Oaxaca

Los ojos de Gabriela Velásquez Rosas, la primera y actual directora del Consejo Estatal para la Prevención y Control del Sida (Coesida) que hoy cumple 27 años, ha tenido frente a sí dos pandemias: el VIH y la COVID-19.

En 27 años ella ha memorizado la cifra que concentra las tragedias individuales que en Oaxaca ha dejado el Sida y que al 20 de noviembre del 2020 llegó a contar 3 mil 413 personas que perdieron la vida, 108 de ellas menores de 15 años.

Con la llegada del SARS-CoV-2 a México inevitablemente la médica general de 68 años de edad pensó que pacientes con VIH o Sida serían quienes engrosarían las estadísticas de la pandemia del siglo 21, pero en el recuento sólo una niña de cuatro años, originaria de San Pedro Pochutla y cuya familia no procuró que siguiera en tratamiento, ha perdido la vida con ambos padecimientos y además cáncer.

Aprendió que el Sida no era rabia

Del miedo a contagiarse de Sida -que la llevó a atender a su primer paciente envuelta en equipo de protección como el que se usa ahora para atender a personas contagiadas de SARS-CoV-2-, Velásquez Rosas pasó a experimentar la empatía que le causaba una profunda tristeza cada que alguien fallece por Sida.

En una casa de la calle de Independencia, en la ciudad de Oaxaca, el Coesida comenzó a funcionar en 1994 por iniciativa del ex gobernador Diódoro Carrasco Altamirano y la ex secretaria de Salud, María de los Ángeles García Fernández, y Gabriela Velásquez fue elegida para dirigirlo.

Los primeros cuatro meses fue concentrarse en las actividades administrativas, con el apoyo de Nancy Mayagoita en la procuración de fondos, Amara Mónica Ramírez Vásquez como trabajadora social, Mónica Cervantes Pichardo como psicóloga, y médicas como Cinthia Bitar, Magdalena Pazos Ortiz y Bertha Elena Muñoz Mier (Qepd).

A los cuatro meses de que Coesida abrió sus puertas, la “agerrida” doctora Bertha -quien en 2006 desde Radio Universidad se convirtió en la voz de la Asamblea de los Pueblos de Oaxaca en medio de la crispación social- renunció y además de lo administrativo a directora de Coesida le toca sumarse a la atención de pacientes. 

Ese primer encuentro lo tiene vívido en su memoria, estaba vestida como ahora el personal sanitario de áreas COVID-19, pero en ese 1994 era algo inusual que a su primer paciente le cuestionó: “¿Qué tengo rabia, doctora?”.

Esa pregunta hizo que Gabriela Velásquez se sintiera “tan mal” que se fue a quitar el equipo de protección y sólo se quedó con un cubreboca.

Sigue faltando conciencia

En estos 27 años la médica formada en la Facultad de Medicina de la Universidad Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) ha atestiguado el cambio de Coesida a cinco domicilios, hasta que en en 2008 se inauguraron sus propias oficinas en San Bartolo Coyotepec, donde también existe Centro Ambulatorio para la Prevención y Atención en SIDA e Infecciones de Transmisión Sexual (CAPASITS).

También ha visto cómo la cantidad de pastillas de los tratamientos se han reducido hasta llegar a una sola dosis por día, pero sin tener aún una vacuna y centrar la razón de la propagación del Virus de Inmunodeficiencia Adquirida en una razón: “la falta de conciencia”.

La enfermedad tiene tres etapas y la directora de Coesida explica: “La aguda es cuando se adquieren el virus y se presentan los síntomas a los 15 días, pero no todos presentan un periodo agudo que se supera sin problemas y que puede ser fiebre elevada, inflamación de los ganglios y dolor de garganta, parecida al cuadro de mononucleosis infecciosa, causada por otro tipo de virus”.

Esos primeros síntomas “desaparecen por sí solos” y dan pie a un período asintomático de hasta 10 años, “en los que no pasa nada, ni cuenta se dan que tienen VIH”.

Irresponsabilidad de jóvenes

Pero la tercera y última etapa es la enfermedad del Sida, cuando las personas pierden el 30 por ciento de su peso general, sufren un ataque al estado general con tuberculosis, una neumonía, cáncer o enfermedades neurológicas severas y graves, “es cuando se dan cuenta y prácticamente no se puede hacer nada”.

“Cuando empezamos esta lucha había mucha gente que falleció porque no había nada que darles” y hoy que se tiene todo la gente no muere por VIH y muy pocos por Sida y entre la población que vive con el virus durante esta pandemia sólo se han detectado 60 casos positivos a SARS-CoV-2, es su mayoría sin síntomas.

Con tanta información sobre el VIH y sus formas de contagio que se centran en relaciones sexuales de riesgo, la directora que sólo por cuestiones de salud y una corta temporada al frente de los Servicios de Salud de Oaxaca se alejó temporalmente del Coesida, sólo entiende que aún se sigan diagnosticando 50 casos nuevos por mes en la irresponsabilidad de las personas "sobre todo los jóvenes”, pues es entre este grupo poblacional que se detectan entre tres y cuatro de los diez nuevos casos.