Feria Gastronómica de la Flor de Cuchunuc, a través de Tuxtla Cultural, en Facebook

René Araujo René Araujo

René AraujoRené Araujo

Es marzo y con él llega la XXXIII Feria Gastronómica de la Flor de Cuchunuc, en homenaje al maestro David Rodríguez Patiño, artista plástico, poeta y promotor de este encuentro gastronómico.

Aunque de manera virtual, autoridades del Instituto Tuxtleco de Arte y Cultura (ITAC) anuncian expo-venta, charlas, talleres y recetarios, como actividades de la Feria, a realizarse el 3 y 4 de marzo a través de Tuxtla Cultural, en Facebook.

Colorida flor en platillos zoques

Hay quienes recuerdan que entre febrero y abril, las señoras de Copoya visitaban Tuxtla Gutiérrez para ofertar en sendos canastos la flor de cuchunuc, y qué decir de los árboles de matarratón o cacahuananche que se tornan rosas y blancos y decoraban patios y calles. Se sabe que la flor logra propiedades nutrimentales, pese a considerarse una planta tóxica.

“Se trata de una planta antiquísima que en Tuxtla Gutiérrez se conoce como cuchunuc, pero en otras partes tiene distintas denominaciones y aunque lo conocen, el árbol o arbusto (porque no es alto), sus frutos no los comen; sin embargo, en la región central de Chiapas es conocida y comestible, en especial en tamal cocido al horno, que desde tiempos ancestrales son comerciados por las abuelas”, asegura el cronista Alejandro Sánchez.

La flor de cuchunuc proviene del árbol de matarratón que, como su nombre lo indica, tiene toxinas, y por lo tanto resulta venenoso; incluso, su corteza, raíz y semilla son usadas como insecticidas y veneno para ratones. Sin embargo, sus flores destacan otras bondades: el consumo humano en variedad de platillos, dentro de la gastronomía zoque, debido a que posee un punto de maduración y una mancha de color amarillo pálido aparece, por lo general, en su base.

La flor de cuchunuc, históricamente, ha sido usada en la dieta zoque y se produce en regiones de Chiapas, Costa del Pacifico y del Golfo de México. El árbol de matarratón es considerado como el segundo árbol leguminoso de usos múltiples más importante. Se utiliza en muchos países tropicales y sub-tropicales para diversos fines, como cercas vivas, forraje, sombra de cafetales, leña, abono verde y veneno para ratas.  Como cercas vivas pueden ser cultivadas a partir de estacas, alcanzando hasta dos metros de altura en sólo un mes. Además, puede ser intercalada con maíz, puesto que su efecto es el de un fertilizante potente, debido a que fija el nitrógeno en el suelo. Sin olvidar sus propiedades medicinales o como repelente de insectos.

El maestro David Rodríguez Patiño enseña cómo preparar la flor de cuchunuc: con crema, revuelta con huevo, en mole verde o en empanadas. Aunque muchos la prefieren en tamales horneados, y se convierte en un gran impulsor de la Feria.

Con esta flor se pueden preparar empanadas, tacos dorados, postres, ensaladas frescas, pastas, vinagretas, salsas, entre otros, pero el uso más común, y la literatura ya lo ha documentado, es precisamente en tamales.

Debido a las bondades de la flor de cuchunuc, y considerando que no puede verse durante todo el año, en Tuxtla Gutiérrez cada año se realiza una feria gastronómica para conocer las nuevas "tendencias" culinarias y saborear la exquisita flor, aunque este año las actividades serán de forma virtual.

Aunque los patios ya no lucen los árboles cuyas hojas sirven también para curar el espanto -de acuerdo con la tradición-, los mercados ya se pintan de rosa, lila y blanco con la oferta de la flor.