Mercado Paz Migueles de Oaxaca: retorno paulatino a las actividades

El color y la alegría de antes, vuelven poco a poco. Los locales que ahora se encuentran abiertos tras la pandemia, se ven como si no hubiera pasado casi un año desde que el coronavirus (COVID-19) alcanzó a Oaxaca. Incluso, hasta en un edificio tan pequeño como el mercado Paz Migueles, hay estragos de la contingencia.

Las zapaterías, las carnicerías, las verdulerías y hasta el local de regalos lucen normales, surtidos, con la única diferencia de que ahora, quienes atienden, lo hacen usando cubrebocas todo el tiempo. De igual forma, para entrar al mercado, hay que pasar por el filtro sanitario en donde hay toma de temperatura, desinfección de calzado y dotación de gel.

El uso de cubrebocas, claro, como no podía ser de otra forma, es obligatorio. 

“Pues gracias a Dios vamos regresando poco a poco, ya abrimos normal, pero con todo lo del protocolo del COVID y ya nada más esperando que ya venga bien la gente”, comentó Marta, una de las tlayuderas que ofrece sus productos en el mercado.

"Todavía venimos con miedo"

Al ser un espacio relativamente pequeño, hubo mayor atención por parte de las autoridades sobre el Paz Migueles, pues era más fácil que si se presentaba algún caso positivo de coronavirus, la propagación de este fuera más rápida.

Ahora, pasado el susto, solo falta que la gente acuda "sin miedo" para poder decir que las cosas volvieron a la normalidad. 

“Pues todavía venimos como con miedo. Sí, hay gel, te limpian los zapatos, te piden el cubrebocas obligatorio y está bien, pero si te das cuenta pues todavía falta la gente, hay algunos puestos que no sabemos si cerraron o a lo mejor todavía van a volver a abrir; otros que ya, trabajan normal y todo, y qué bueno, pero sí, ahora ya nada más es que venga la gente”, comentó la señora Emma, clienta del mercado.

En un recorrido por el inmueble, se pudo corroborar que solamente los accesos ubicados sobre la avenida Proletariado Mexicano son los que están habilitados como entrada y salida para quienes acuden al mercado. Los otros se encuentran bloqueados con señalética para impedir un descontrol en el ingreso de visitantes.

Cadena de apoyos

“Es despacio, va muy lento esto porque ve que todavía vamos en naranja según; entonces, pues todavía la gente no puede salir ni venir así ya como antes. Luego, pues con lo de la vacuna, que apenas la están poniendo y no a todos, entonces hay que esperar porque va a tardar todavía”, comentó la señora Leticia, locataria, sobre la situación de la recuperación económica de quienes trabajan en el mercado. 

Y es que al depender directamente de lo generado por el consumo de los clientes que llegan hasta el mercado a comer o a hacer sus compras, como en todos los inmuebles de este tipo, en el Paz Migueles también se sintió la ausencia de la gente que, para evitar algún contagio, se mantuvo e incluso todavía se mantiene en confinamiento.

“Nosotros como vecinos, como clientes o que venimos porque nos queda de paso aquí el mercado, pues debemos ayudar a los comerciantes a que se recuperen. Esto es una cadenita y sí, todos salimos afectados, pero igual entre todos debemos ayudarnos a consumir local, a reactivar la economía, sobre todo aquí ¿no?, que son lugares muy cercanos a la comunidad”, añadió la señora Emma.

Esperan mejores ventas

Al igual que en otros mercados, en el Paz Migueles parece que la recuperación económica tardará en aparecer mientras no haya una garantía de que la pandemia está controlada. Ya sea porque aún no hay vacunas, porque aún existe el riesgo de algún contagio o simplemente por precaución, la gente sigue sin hacer tumulto en estos lugares. 

La única diferencia quizá, radica en el tamaño de este mercado. A comparación del 20 de Noviembre o del Benito Juárez, el  Paz Migueles es pequeño, por lo que sería posible que en un tiempo menor, una vez que haya semáforo verde, todos los locatarios pudieran registrar mejores ventas.

“Pues es lo que esperamos, aquí como somos menos, pues a lo mejor es más fácil, más rápido que por ejemplo allá en el 20 de Noviembre. Pero le digo, todo va a depender de cómo vaya viniendo la gente”, concluyó la señora Leti.