Fleabag

LECTURAS PARA LA VIDA

Fleabag no es una heroína tradicional. Aunque lo que ocurre a su alrededor claramente configura su forma distorsionada de ver el mundo, ella prefiere dirigirse a nosotros a través de la pantalla, a confrontar directamente sus traumas, causados principalmente por la prematura muerte de su madre, la falta de comunicación con su padre y la tensa relación que mantiene con su única hermana, Claire (uno de los pocos personajes que tiene nombre propio). La historia comienza con Fleabag a punto de perder el negocio que inició con la única amiga que ha tenido, Boo, desde cuya pérdida su vida parece desmoronarse aún más.

Phoebe Waller-Bridge (1985) es una de las mejores actrices, guionistas y directoras de su generación. En la edición del 2013 del Fringe Festival de Edimburgo, ganó el primer premio con un monólogo escrito y actuado por ella sobre una mujer desinhibida contando la historia de una noche. Esa fue la semilla de lo que sería posteriormente Fleabag, una serie de comedia dramática, ganadora de todos los premios importantes de la arena televisiva. El éxito no es gratuito, durante las únicas dos temporadas que tiene el programa, es imposible dejar de encariñarse con la protagonista/autora, cuyo arco dramático es por demás significativo.

La principal característica de la serie es su uso del rompimiento de la cuarta pared, elemento que hemos visto antes en otros shows (Malcolm el de en medio, por poner un ejemplo), pero que en Fleabag trascienden más allá del simple recurso narrativo. La protagonista realmente entabla una relación con el espectador, en quien confía aunque se sepa observada y a quien es capaz de contarle todo lo que viene a su mente, pero también apenarse con él cuando queda en evidencia.

Waller-Bridge logra retratar con un tono humorístico e irreverente temas tan profundos como las relaciones humanas, la familia, la fe y, sobre todo, la importancia de aprender a convivir con nuestro propio dolor.

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