Cinco administraciones estatales han pasado y ninguna ha retomar los trabajos del Libramiento Norte

Son ya alrededor de 25 años desde que las obras en el libramiento Norte de Oaxaca de Juárez se detuvieron para jamás reanudarse. Al menos cinco administraciones estatales han pasado sin que alguna se atreva a tomar el problema en sus manos, ya sea para concluir la obra o sepultarla definitivamente.

Las versiones acerca de las razones por las que no se concluyó son muchas y variadas; desde el daño al ambiente, pasando por los intereses políticos y de algunos grupos de comuneros, hasta llegar al control de la zona de San Felipe del Agua por parte de ‘grupos de empresarios’, los testimonios se contraponen.

Sin embargo, más allá de los ‘protagonistas’ principales en la historia de la mega obra inconclusa, esa que estaba llamada a ser el buque insignia de la infraestructura de movilidad vial y carretera en la capital, hay un sector afectado: la ciudadanía que habita en la capital y la zona conurbada.

“Yo, hasta donde me quedé, sabía que habían pavimentado y que por mucho tiempo se habló de esa ruta, que iba a ser un camino nuevo pero de ahí ya no se escuchó más. Incluso se anunció que la ruta empezaba allá por Viguera, creo, y te sacaba acá a Huayápam, creo, Tlalixtac, pero de ahí ya no supe más”, comentó Fernando, automovilista oaxaqueño.

Si bien la obra estaba en el imaginario colectivo, jamás hubo certeza o una garantía de que los trabajos se concluyeran. La falta de acuerdos, según se ha dicho todo este tiempo, fue uno de los principales obstáculos.

 

Respecto a ello, los ciudadanos que a diario padecen los estragos del congestionamiento vial en distintos puntos de la capital y la zona conurbada, aseguran que no contar con ese ‘beneficio’ de un libramiento “está muy mal, alguien tiene que tomar  el asunto en serio y ponerse a trabajar como tal”.

El trazo original, como se tenía prospectado, corría de Viguera hasta Tlalixtac de Cabrera; era un tramo que no rebasaría los 25 kilómetros de longitud y que al encontrarse en una zona alta de la capital, alejado del tráfico de las zonas céntricas, podría recorrerse en un tiempo aproximado de entre 15 y 20 minutos.

La expectativa por una vialidad que desahogara a la 190 y ofreciera una mejor alternativa que las riberas del Atoyac, era alta. Sin embargo, la realidad, hoy en día, es otra.

“Lamentablemente el hecho de que queden obras inconclusas como esta, no habla mal solo de nosotros como oaxaqueños sino de lo mal que estamos gobernados, de lo mal que hacen su trabajo las personas que están encargadas de concretar esas obras. El problema es que no hay quien atienda esa problemática… alguien tiene que retomar todos esos trabajos”, añadió Fernando.

La zona del libramiento Norte, después de todos estos años de abandono, luce desolada y tranquila, solitaria. Los diques de tierra que cortan el paso en distintos puntos dan la pauta para saber hasta dónde llegar. El asfalto, como no podía ser de otra forma, presenta surcos, grietas que deja la erosión por las lluvias, el sol y el viento.

 

Lejos quedó la posibilidad de que la Verde Antequera contara con un puente entre Tlalixtac de Cabrera y Trinidad de Viguera para evitar el paso excesivo de vehículos por la ciudad y que además ofrecería un ahorro de tiempo para quienes se dirigieran al Istmo de Tehuantepec.

“El problema sería que no afecte lo que es la biodiversidad, sobre todo porque pasa por allá por San Felipe del Agua ¿no?, imagínate el daño a la parte del ecosistema que tenemos ahí, ya que es la parte más importante que nos da agua y quieras o no también oxígeno a nuestra tierra”, reflexionó Adrián, quien acude a la vialidad abandonada a trotar cada mañana.

En ese sentido, abundó en el impacto negativo que una obra de esta magnitud tendría en esa zona. “Si meten un libramiento, implica que tienen que talar árboles y meter calles en esa parte y eso pues va a provocar que haya un gran deterioro ambiental con el paso del tiempo”, dijo.