Muere el amor por los árboles en Oaxaca, en 10 años habrá un daño ambiental considerable

Emilio Morales Emilio Morales

Dice una máxima de la vida que “si quieres sombra, planta un árbol. Si quieres frutos, planta un árbol”. Y efectivamente, los árboles han sido a lo largo de la historia, grandes aliados para el ser humano en el tema de la generación de oxígeno, la filtración de la radiación solar y otros factores.

Es tan común verlos "por todos lados", que a veces como seres humanos no reparamos en la importancia que tienen estos seres vivos para la vida en la Tierra. Es por ello que la falta de atención a la salud del arbolado urbano, es un tema pendiente que las autoridades no han querido abordar y que pocos, en verdad, buscan resolver.

Particularmente en Oaxaca, conocido por su amplia biodiversidad y la gran variedad natural que existe en todo el suelo zapoteco, la situación no es diferente. En temporada de lluvias hay árboles caídos; cuando hay que poner un anuncio publicitario o llevar a cabo una nueva construcción, se derriban muchos árboles.

Alertan de "daño considerable"

Esta tendencia no puede seguir así, incluso lo advierte el ambientalista oaxaqueño Nasario García Ramírez. “Si no se atiende con atingencia el arbolado urbano, en unos 10 años va a haber un daño considerable”, afirmó tajante al ser consultado sobre la actualidad de grueso de la población de árboles en la capital y la zona conurbada.

Y es precisamente en las zonas con mayor urbanización, como en los Valles Centrales, que el respeto hacia los árboles es nulo por parte de la sociedad, que lejos de promover su cuidado y conservación, lleva a cabo prácticas poco amigables cuyas consecuencias repercuten directamente en el medio ambiente.

“Hay una gran indiferencia por parte de la sociedad y una nula respuesta por parte de las autoridades, a ellos poco o nada les importa. Y lo mismo pasa, ponen un negocio, una farmacia, un bar… bajo el pretexto de que este árbol está estorbando, hay que quitarlo para que se embellezca la fachada, cuando en verdad lo que hace más hermoso un lugar son los árboles”, señaló el también defensor de los recursos naturales en la entidad.

 

Caídas estrepitosas

En el caso específico de la capital del estado y la zona conurbada, la pasada temporada de lluvias mostró un escenario catastrófico al derribar, por lo menos, 50 árboles en distintos puntos. El Periférico, la Calzada Madero, Trinidad de las Huertas y el Zócalo albergaron los daños o caídas de árboles más estrepitosas.

El daño en el arbolado de la capital fue tan grave que, incluso, en una sola tarde, el aire derribó 23 ejemplares en diferentes zonas, según contó personal de Protección Civil que atendió el incidente del Laurel de la India que daba nombre a un hotel de la calzada Madero. Una cosa quedó de manifiesto: la edad de los árboles ya les juega en contra.

“En la ciudad de Oaxaca, hay que recordar que nuestros parques, la mayoría de su arbolado son especímenes de hace más de 50 años como mínimo, algunos ya se encuentran en su etapa adulta. Vemos nosotros cómo se cayeron algunos árboles”, recordó García Ramírez sobre los arbustos derribados hace poco más de seis meses.

 

Las plagas, otro enemigo

Otra de las grandes amenazas que aquejan al ya adulto arbolado de la Verde Antequera, emana de la misma naturaleza: las plagas. En Oaxaca, particularmente, son tres las que se ciñen sobre las diferentes especies que crecen en la entidad. Una de las más comunes y que incluso tiene presencia en la capital, es la del gusano descortezador.

“Este ataca las partes altas de la Sierra, como hemos visto que hay en Ixtepeji y en toda la Sierra Norte; también en la parte sur en Sola de Vega hay plaga y por supuesto aquí en la capital, junto con el muérdago son muy comunes”, explicó Nasario, quien además detalló las diferentes variantes de plagas que amenazan a los árboles, sin que el problema se atienda.

“Tenemos más del 40 por ciento, casi el 50 por ciento de la cobertura vegetal del estado de Oaxaca, de los bosques, plagados e infectados principalmente del muérdago en sus diferentes clases; hay más de 900 especies de muérdago”, dijo.

Finalmente, lamentó que sean las acciones del ser humano las que estén llevando al arbolado a un colapso y no a una situación de mejora o fortalecimiento. “Tumban árboles nada más para descubrir los anuncios espectaculares y ahí quedan los troncos”, concluyó.