El teatro infantil que se gesta en Chiapas

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El teatro en Chiapas se encuentra en construcción de su propio discurso e identidad, asegura Carlos Ariosto Alonzo para referirse al quehacer escénico dirigido a niños. En el teatro infantil hace falta reflexionar en torno a lo que se hace, su lenguaje y su poética.

 

En una charla virtual, como parte de la cartelera del Encuentro Estatal de Arte y Cultura Infantil y Juvenil “Las formas del arte”, del programa estatal de Cultura Infantil Alas y Raíces, Carlos Ariosto hace referencia al teatro infantil desde el campo de la dramaturgia; es decir, hay textos escritos por niños y adolescentes; los escritos para ellos o teatro para niños y los que la tradición literaria ha considerado adecuados para ellos, en este último es donde hay mayor trabajo expuesto.

 

“Estamos en una construcción de nuestro discurso, de nuestra identidad desde el teatro en general. Ha habido muchas agrupaciones que han sido promotores no sólo de festivales, sino que han aportado en la cuestión pedagógica en el trabajo niños; saber qué temática debes usar y cómo lo vas a presentar; cómo desde la poética podemos buscar en el imaginario infantil –que forma parte del proceso creativo- qué temas son posibles abordar.”

 

Cita a Fernando de Ita para hablar cómo es el teatro para niños: “Es preestablecido, prefigurado y prejuzgado porque no se hace a partir del niño, sino de la idea que tiene el adulto a esa edad, si podemos quitar ese lastre del crecimiento el teatro podría ser más cruel e imaginativo. Hay un teatro didáctico que quiere educar al niño, un teatro social; uno de los males del teatro infantil es que se hace como forma de vida y no como forma de teatro. Los autores, actores, directores, creativos montan una obra como un recurso económico y no como una meta intelectual artística. Por eso el teatro es tan malo, porque está alejado de la infancia, porque no se piensa desde la mente del niño, desde el imaginario del infante y porque a los papás les da miedo que los niños a esa edad puedan tener la mente de un salvaje, un asesino, un libertino”.

 

Reitera que es fundamental que se tome “en cuenta el imaginario infantil, saber cómo conciben el mundo y la realidad los infantes, y la forma en cómo las integramos en el proceso de montaje de una obra” y destaca el contexto que conlleva hacer teatro en Chiapas, de por sí difícil y es más bien una especie de necedad de los creativos, “que no sólo deben cuidar su poética o proceso creativo, sino cuidar cuestiones del financiamiento de una obra, luego pensar en dónde presentarla; la falta de espacios es otra determinante”.

 

“Qué pasa con este tipo de teatro, considero que hay una dependencia institucional que además por sus tiempos está condicionada y no hay continuidad. Una cosa es el teatro infantil hecho por adultos, pero dirigidos a un público infantil y otra muy diferente el teatro hecho por niños hacia otros de su misma edad. Las herramientas cambian y es ahí que puedo decir que en Chiapas se ha hecho un hibrido, pero ayuda a construir públicos y acercar a los infantes con el quehacer artístico.”

 

Hace un recuento de programa que han permitido que en el Sureste se forme una tradición teatral, como el Programa Nacional de Teatro Escolar, encuentros regionales, estatales y nacionales, Telón abierto, entre otros. “Un teatro infantil de adultos condicionando el imaginario infantil entorpece nuestro quehacer. Los que hacemos teatro contamos historias, lo hacemos desde la dramaturgia, la actuación, producción, pero no han tenido una voz de niña o niño. Podemos decir que son pocos los grupos que trabajan para niños o que hacen teatro infantil: Teatro de los Volcanes, Laboratorio de Arte Escénico, Vientos Culturales A.C., Vámonos Teatreando, Los pajaritos. También nos hace falta publicaciones para público infantil, un catálogo de creadores y más dramaturgia para niños, como lo que están haciendo Damaris Disner y Roxana Avendaño, que permiten comenzar a crear ese lenguaje necesario”.

 

Carlos Ariosto está seguro que hace falta capacitación pedagógica para entender a los pequeños y llevar el mensaje: “El trabajo con niños es el más honesto que puedas tener”.