Por pandemia, pasajeros y operadores de transporte urbano han implementado formas de higiene para evitar contagios

“Bien tranquilo eh, bien tranquilo, la verdad. Ya nada más esperando que se componga esto, porque pues sí nos afectó a todos, la verdad. Acá, el patrón, pues una ruta larga, digamos, y sí se vio la diferencia desde que comenzó la pandemia”, compartió Alan "El Choco", conductor del transporte urbano de la zona de Santa Cruz Amilpas, sobre la situación en su sector laboral, bajo la nueva normalidad.

Durante un recorrido por la Carretera Internacional 190, en inmediaciones de la zona militar, el operador señaló que desde marzo del año pasado, cuando la pandemia por coronavirus (COVID-19) alcanzó a Oaxaca, la situación comenzó a cambiar y las afectaciones para los urbaneros empezaron a aparecer.

“Pues acá el patrón, el dueño de los carros, de las concesiones, nos empezó a rolar; unos un día, otros otro y así. Y es que no había de otra y la neta, pues se portó banda porque lo fácil hubiera sido ‘saben qué, hasta aquí, ya no hay chamba’, pero pues seguimos trabajando. Hubiera o no hubiera gente, pasaje, había chamba pues”, contó.

 

La "nueva normalidad"

En ese sentido, el operador añadió que ahora, bajo la nueva normalidad, las cosas en el sector del transporte público han cambiado, a tal grado que tanto pasajeros como operadores llevan a cabo prácticas poco habituales o que hasta antes de la COVID-19 era impensable que pudieran ocurrir.

“Cuándo tú ibas a ver a la gente dejando el dinero aquí, por ejemplo, en una bandeja o en una cajita, y exacto eh; ahora la gente pues anda con tapabocas pa’ todos lados, aquí yo traigo gel, echamos cloro a la unidad cuando se lava… y eso antes, pues no se hacía tanto, pues. El mismo pasaje es por el que uno hace todo eso”, relató.

Y es que al detonarse la pandemia por coronavirus y darse a conocer su facilidad para propagarse y su poder de transmisión, cualquier lugar o espacio en donde se registraran congregaciones masivas se convertía en automático en un foco rojo de contagio. El transporte, sin duda, fue uno de estos focos rojos.

“Te digo, nos tocó parar tres, cuatro días a la semana, no más. Personalmente, al menos a mí no me tocó ver que cortaran choferes o que los descansaran así por meses. Estuvo feo, sí, pero no nos quedamos sin trabajo”, precisó.

Una situación parecida vivió también el señor Josué, operador del transporte urbano en la zona de avenida Universidad y Símbolos Patrios; su ruta, dice, antes de la pandemia se "cargaba" en La Experimental y ya la gente iba parada desde la zona de las plazas comerciales. Cuando la COVID-19 llegó a Oaxaca, todo cambió.

“Pues aquí principalmente por los estudiantes, los de la UABJO, la gente que viene a las plazas, los restaurantes, los que trabajan en las agencias de coches. Aquí, normal normal, así sin pandemia, pasaba yo como a las cinco o seis y llevaba gente parada porque ya me había yo llenado aquí en La Experimental”, señaló.

 

"Parecía pueblo fantasma"

Y aseguró que el cambio en la cantidad de pasajeros que hacían uso del transporte urbano día con día, redujo bastante "por el miedo" de la gente a contagiarse y por las medidas a las que las autoridades llamaron, principalmente el confinamiento voluntario (quédate en casa). De un día a otro, la gente "desapareció".

“Yo me acuerdo que sí hubo un mes, dos meses, por ahí de abril, mayo, junio, que estaba todo esto vacío, todo cerrado; no había gente, muy pocos se subían al autobús… parecía pueblo fantasma, oye. Entonces pues sí, se habló con la ruta, bajamos la frecuencia y nos íbamos turnando porque no iba a alcanzar para todos”, comentó.

Lo delicado de la situación, explicó, propició que el impacto económico negativo fuera "parejo", pues tanto concesionarios como operadores vieron reducidos sus ingresos durante la etapa de confinamiento y aún ahora bajo la nueva normalidad, pues todavía no hay una autorización oficial que les permita trabajar al cien por ciento.

“Ahorita ahí va de nuevo, va pa’ arriba esto, pero muy poquito. Todavía no da la Semovi el visto bueno para ya trabajar al cien y en la ruta pues estamos a la espera. La gente sí, ya hay más, ya salen más a la calle, ya hay más actividad, pero no es lo mismo. Ya todos con tapabocas para acá, gel para allá, asientos separados… pero qué hacemos”, concluyó.