El domingo: su regente, San Miguel Arcángel

El día domingo tiene como regente a San Miguel Arcángel, quien influye en este día aportando su energía y su característica; Él es nuestro protector por excelencia; con su llameante espada, está listo para llegar en nuestro auxilio, siempre con profundo amor y nobleza.

Actualmente, su labor se ha tornado muchísimo más ardua, debido a la purificación que lleva a cabo nuestro planeta, como es el caso de la pandemia, donde nuestra madre Tierra lucha y se purifica; y en esta lucha se acrecienta la violencia, la envidia, la enfermedad; por eso es tan importante la presencia de este Arcángel de energía fuerte, de lucha y protección, que ayuda a los seres humanos a que sus aprendizajes y pruebas sean menos difíciles; así que es necesario conocer sus características para apoyarnos en ellas y usar sus elementos como guía y protección.

Su elemento: el fuego.

Sus piedras: zafiro, diamante, ámbar, citrina, ágata de sangre, diamante, herkimer, cuarzo dorado.

Su metal: el oro.

Sus flores: el girasol, dalia, geranio, orquídea.

El zafiro es la piedra principal del arcángel Miguel y es una de las piedras del pectoral de Aarón; es conocida como la piedra de la justicia y ayuda en  los asuntos legales, fortaleciendo a quien lo porta, siempre y cuando esté en lo justo.

Fortalece el desarrollo de la personalidad, fortifica el poder de convicción, dando seguridad, valor y vitalidad; es poderoso protector de la salud en general, excelente contra los accidentes, los engaños, las envidias y los pánicos, refuerza la memoria y da energía.

San Miguel, independientemente de su naturaleza real, celestial, histórica, representa nuestra esencia divina, nuestro Yo supremo, y los símbolos todos se refieren a la elevación del mundo espiritual; la separación de los apegos del mundo terrenal, de la personalidad del yo interior que personifica el dragón.

El traje de guerrero es nuestro cuerpo físico, que es el que nos ha dado Dios en estos momentos de nuestro desarrollo espiritual, para combatir la adición a la materia, a la serpiente.

El hombre debe aprender a actuar como alma y su lucha será primero contra las ideas preconcebidas, contra el intelecto.

San Miguel representa nuestro espíritu que deberá tener el dominio, el control  sobre la materia, el dragón o la serpiente. Su presencia no se limita a una época, ha estado con nosotros desde el origen de la humanidad y el nombre con el que se ha designado ha variado, respondiendo al idioma del lugar y al aspecto de las distintas culturas.

Es el guerrero que destruye el mal y combate por la unificación del ser, conquista la paz del corazón y establece la justicia y armonía.

Cuando aparece en la triada otorga velocidad de mente, inteligencia aguda, facilidad de palabra, capacidad de adaptación, voluntad sobre los obstáculos; es el héroe que lucha por los débiles, en lo negativo se manifiesta como imprudencia, apatía, falsedad, deshonestidad, abuso sobre los débiles, frialdad  de sentimientos e inconsistencia.

San Miguel Arcángel sabe que el ser humano tiene debilidades, las conoce, reflexiona sobre ellas y  saben que son la vía para descubrir la fortaleza; cuando el ser humano deja de lamentarse y nos llenamos de luz empieza a entrar al entrenamiento del guerrero.

Él sabe que el combate siempre estará presente en cada paso de la vida, que luchamos contra todo, con la materia, con la enfermedad, contra la pobreza, la ignorancia, la crueldad, los apegos; pero con la ayuda de este singular arcángel, el ser humano se convierte en tu propio alquimista, transmuta cualquier situación o reto, en un aprendizaje más, en una lección de vida.