Encontró en la pintura su mejor aliada

Daniela Grajales Daniela Grajales

DOÑA COCO se transformó en su lugar de trabajo, dando clases de pintura a jóvenes, niños, niñas y señoras.

Doña María del Socorro es un ejemplo de que nunca es tarde para adaptarse a los cambios, nos cuenta que es ama de casa, pero hace muchos años decidió aprender pintura y luego se hizo maestra de pintura, su herramienta principal es la creatividad; la casa doña Coco se transformó en su lugar de trabajo, dando clases de pintura a jóvenes, niños, niñas y señoras; “el que quiera aprender pintura en la casa de usted, ahí doy clases, no en una escuela”.

Comenta que siempre le gustó y admiro a los pintores, y nunca pensó que ella se formaría en la fila de estos soñadores, que con pincel o lápiz realizan grandes creaciones. Y es que a decir de doña Coco, es una mujer que se casó muy joven, por lo que no tuvo tiempo de dedicarse a algo que le apasionara, fue hasta que sus hijos “volaron” del nido cuando decidió incursionar en el arte.

“Nunca pensé que fuera a pintar alguna vez, porque me casé muy joven, los hijos, el trabajo de la casa, pues ya no tienes tiempo, pero ya cuando los hijos se hacen grandes y se van, nos sobra tiempo, entonces decidí aprender pintura”, señala.

Cinco años de clases bastaron para aprender, dice que con diferentes pintores particulares agarró técnicas y de cada uno aprendió algo diferente, para luego ella dedicarse a la pintura; actualmente tiene 25 años dando clases, donde utiliza todas las técnicas: gis, pastel, acuarela, acrílico y lápices de colores, resalta que lo principal debe ser el dibujo.

“Y es que todas las técnicas son un poco diferentes, al principio todos lo ven un poco difícil pero lo principal tiene que ser el dibujo, lo que tu dibujes tiene que estar bien hecho para que sobre el dibujo ya vas poniendo los colores”, adjuntó.

Las pinturas favoritas de doña María del Socorro es el paisaje, “es muy bonito y muy fácil, el paisaje lo puedo hacer en un día o hasta 3 días, para que quede bien hecho”, aunado a ello cuenta que lo difícil es realizar o pintar la figura humana, pues se tiene que dar distintas características a la cara, como: coraje, tristeza, alegría a la persona que se está haciendo”.

Otra de sus pinturas son los bodegones, de estos dice que ha vendido muchos, y en casa de sus amigas hay estas pinturas, por lo que se siente orgullosa de lo que ha logrado, pues a pasar de los años, las pinturas están bien cuidadas.

“Y me pongo a pensar como puedo hacer eso y me admiro”, dice con gran alegría.

Esta señora tiene una forma tan agradable de contar su historia, quizás sea la pasión por su trabajo, lo que hace que uno quiera seguir escuchando más sobre ella, cuenta también que ahora con la pandemia ha cortado esa cercanía de exposición y venta al público, pero con ayuda del Internet y de su hijo, quien ha subido las pinturas, estas no tardan en ser vendidas y así poco a poco ha sacado sus creaciones.

Puntualiza que la pintura fue un refugio en esto del confinamiento por la pandemia, y agradece que por medio del arte se ven reflejadas las inquietudes, donde la transmisión de ideas, pensamientos o hechos a partir de obras de arte.

En época de pandemia esta disciplina ha cobrado cierta relevancia, ¡claro!, no más que la científica, pero sin duda nos salva de salud mental y espiritual.