El Lector Furtivo: Kama Sutra

“La abrazará la primera vez de la manera que le agrade más, porque esto no dura largo tiempo”, así reza el Kama Sutra, libro escrito por Vatsyayana, un religioso y escritor hindú. Porque solemos pensar que el abrazo se da así nomás, que dos personas se juntan con cierto gusto y así, pero no, todo tiene su técnica.

El Kama Sutra fue escrito en algún momento entre los siglos uno y cinco de nuestra era, así de clara es su antigüedad. La traducción literal del título desde el sánscrito (Vatsyayana Kama Sutra) sería "Los aforismos sobre la sexualidad de Vatsyayana", del cual se dice pasaba las horas de su tierna infancia en el prostíbulo de una tía suya, lo cual le proporcionó el conocimiento invaluable que tenía, de manera que estaba más que capacitado para tratar el tema.

Pero el Kama Sutra, siendo el referente y modelo de todos los estudios de la sexualidad humana, es ante todo un libro piadoso, encaminado a proporcionar a sus lectores una vida sexual plena y sana, es decir no pecaminosa; recordemos que finalmente fue escrita por un “hombre de Dios” que creía firmemente que las perversiones son producto de la curiosidad mal resuelta, así que, nada como el conocimiento, para hacerles frente. 

Se tiene la idea básica de que el Kama Sutra es un catálogo de posturas sexuales que se presentan de forma descriptiva y descriptiva para facilitar el ejercicio de las 64 artes, pero no es lo único que contiene. Una buena parte de este antiguo y fascinante libro está dedicado a la comprensión de las emociones amorosas y otro tanto a las convenciones sociales que hay que tomar en cuenta para sumergirse en el pantano del placer sin salir manchado.

Si conocemos el Kama Sutra, fue gracias a Richard Francis Burton, un joven británico que después de ser expulsado de Oxford y destruir el vestíbulo del puro coraje, se enroló en el ejército imperial. Ahí se liaba a golpes con cualquiera, y cuando no tenía con quién mitigar su espíritu pendenciero, se daba a la tarea de aprender el idioma de la localidad a la que su batallón era comisionado; de esta manera dominó idiomas que he de confesar  ni siquiera sabía que existían, como el guyaratí y el maratí, ya ni hablar del francés, el italiano, el árabe y el hindi. Así tradujo de su idioma original "Las mil y una noches" y en 1883 el libro que hoy nos ocupa.

Como se han de imaginar, buena parte de la sociedad victoriana vio con malos ojos el trabajo de Burton, incluyendo su esposa católica. La piadosa mujer, a la muerte del célebre explorador (además de cartógrafo, historiador, naturalista, zoólogo, espía, antropólogo y viajero), estaba decidida a prenderle fuego a su pecaminosa obra. 

Cuando propios y extraños se preguntan qué regalar este día de los enamorados, no es descabellado pensar en este libro catalogado como uno de los libros más divertidos del mundo, aunque el mayor placer está reservado para después de su lectura. Si piensa aplicar las recomendaciones del libro en tiempo real, omita la parte donde dice “Paso 2. Apague la luz”, porque entonces ya no podrá seguir leyendo.