Mi vivencia en el Archivo General del Estado de Oaxaca

Ingresé como empleado del Archivo General del Estado de Oaxaca (AGEO) en abril  de 1987; éramos aproximadamente veinte trabajadores, el centro de labores se encontraba ubicado en la calle Santos Degollado número 400 en el centro de la ciudad de Oaxaca; en ese entonces, el jefe del Archivo General era el antropólogo Manuel Esparza Camargo. Las áreas que lo conformaban eran: Archivo Histórico, Archivo de Concentración, Taller de Encuadernación y Restauración y área Administrativa.

La documentación estaba en paquetes en anaqueles de madera y mucha amontonada en el piso, la documentación histórica se organizaba por fondos o grupos documentales los cuales eran: Alcaldías Mayores, Real Intendencia, Tesorería Principal, Censos y Padrones, Obispado de Oaxaca, Asuntos Agrarios, Periodo Revolucionario, Conciliación y Arbitraje, Catastro, Conflictos por Límites, Colección Benito Juárez, Colección Porfirio Díaz, Hemeroteca, Mapoteca, Fototeca y otros más. Para clasificar la documentación nos dividíamos en equipos de trabajo, realizando nuestras actividades en mesas grandes, debido a la falta de mobiliario.

Una vez revisados los paquetes de documentos, se empezaba a formar el cuadro de clasificación documental (fondo, sección y serie), una vez identificados los expedientes se colocaba cada uno en su carpeta y se elaboraba la ficha de descripción y se ordenaban de acuerdo al cuadro de clasificación. Se organizó la hemeroteca encuadernando periódicos y diarios oficiales, así como la biblioteca y la fototeca.

En el año 1990, se promueve una reorganización del Archivo General, con la cual se institucionalizó una Dirección General, una Jefatura de Archivo Histórico y una Jefatura de Archivo de Concentración; por tal motivo, la Dirección de Recursos Humanos de la Secretaría de Administración lanza una convocatoria para los trabajadores del mismo Archivo para ocupar dichas Jefaturas mediante exámenes de conocimientos archivísticos, resultando ganadores Armando Elorza Enríquez como Jefe de Oficina del Archivo de Concentración y Armando Altamirano Sánchez como Jefe de Oficina del Archivo Histórico, continuando así con el trabajo de organización de la documentación del Archivo General.

También tengo algunos recuerdos que no son agradables, como cuando en 1993 una tormenta muy fuerte con mucho granizo inundó gran parte del edificio, mojándose muchos documentos, especialmente en el taller de encuadernación y restauración, debido a la caída del techo que era de lámina de cartón y también en la parte que en ese entonces ocupaba el Archivo Central del Registro Civil, en donde también se cayó el techado de lámina galvanizada, debido al peso del granizo y a la gran cantidad de agua.

Otro mal recuerdo es el asalto sufrido en nuestras oficinas en un mes de mayo, el día de pago de sueldo.

Actualmente, continúo trabajando como empleado del AGEO, que ahora se ubica en el corazón del Parque de las Canteras, en un edificio especialmente diseñado para resguardar y preservar la memoria histórica de las y los oaxaqueños.