Juan Ernesto Regalado, un cineasta istmeño ganador de la beca Jenkins-Del Toro,

“Hacer cine documental implica mucha responsabilidad y sensibilidad” expresa vía telefónica, Juan Ernesto Noba Regalado Morales, director del documental “Nendok entre lagunas”, el cual fue su carta de presentación para postularse a una beca que le permite a los ganadores estudiar cine en cualquier parte del mundo. El activista, artista urbano y documentalista compartió cómo recibió esta noticia y cómo continúa con la realización de algunos proyectos en su natal Juchitán de Zaragoza. 

Y es que Juan Ernesto Regalado Morales ha sido activista en diferentes grupos sociales desde los 15 años de edad. Ha participado en la organización de varios eventos deportivos y culturales en Juchitán, incluyendo el Primer Evento Nacional de Arte Urbano “Entre Líneas”. Recibió el Premio Regional de las Juventudes del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, en 2017.

Además de ello, su mote “Noba” lo dio a conocer, desde sus 15 años, en expresiones de arte urbano, tanto en el skate, break dance, la creación literaria, la cerámica, la fotografía y el grabado, actividades que él mismo, confiesa, veía más como un hobby y por las cuales no había tenía ninguna retribución económica. 

“Siempre me ha latido eso. Siempre he buscando espacios y trabajado en ello, sin saber que lo que realmente hacía es un trabajo de activismo. Luego de entrar al programa de Ambulante más allá, mi vida cambió mucho, el panorama de posibilidades se expandió, creció, se abrió y empecé a ver las cosas de una forma diferente”. 

 

El cine documental, como trabajo social

Ahora, a sus 34 años de edad, cuenta que después de este proceso de búsqueda y de haber formado parte de la quinta generación de Ambulante más allá, comprendió y aprendió de la magnitud de herramientas para explotar el cúmulo de experiencias que ya traía detrás.

Su sensibilidad lo hizo comprender que el cine documental es una responsabilidad y es un trabajo creativo que implica mucha sensibilidad: “Sobre todo por el impacto que tiene lo que uno hace en la sociedad. Hacer cine sobre temas como el que hablo implica algo más grande. Desde aquí vi el cine documental como un trabajo social, como un trabajo para generar cambio social y una gran herramienta”. 

El documentalista entró en el año 2017 a la escuela de cine documental itinerante Ambulante más allá, uno de los proyectos formativos más relevantes del país. Finalizó el documental en el 2018, en el cual cuenta la historia de Wenceslao, un pescador de San Mateo del Mar, quien se ve obligado a trabajar entre lagunas donde el pescado escasea y las adversidades abundan. Esto se debe al conflicto en su comunidad, consecuencia de la construcción de parques eólicos en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca.

Actualmente, Juan Ernesto Regalado se encuentra perfeccionando una carpeta para un cortometraje “Ser muxhe”, en el cual cuenta parte de la vida de Elvis Guerra, un escritor zapoteca que vive en el Istmo y que acaba de editar su poemario titulado “Ramonera”. “Estoy en la búsqueda de proyectos, afortunadamente ya no estoy solo, somos varios buscando proyectos para la reactivación de la economía de mi ciudad Juchitán y San Mateo del Mar. Tenemos un festival itinerante que se ha pospuesto por dos años; esperamos que si el COVID-19 lo permite, realizarlo próximamente”.

En este festival espera poder proyectar los cortos que está terminando junto a su equipo, para Oxfam, así como otros cortometrajes realizados por niños y jóvenes, en talleres de cine documental y documentación indígena en la comunidad de San Mateo del Mar. 

El trabajo que realiza para Oxfam es con perspectiva de género, tiene que ver con San Mateo del Mar y está enfocado a la realización de talleres de reducción de riesgos, mismos que fueron replanteados con las temáticas sobre  los desastres. Como parte de este proyecto grabarán cinco videos sobre el impacto que ha tenido el COVID-19, en cuanto a la educación, otro sobre la economía y uno más sobre la medicina tradicional. 

La Beca Jenkins-Del Toro

Juan Ernesto Regalado es el segundo estudiante en ganar la beca Jenkins-Del Toro. Recuerda que para él la noticia, a finales de año, lo tomó por sorpresa. Cuando le marcaron de parte del Festival Internacional de Cine de Guadalajara para comunicarle que él ganó la beca, pensó que era una broma. 

“Cuando aterricé lo fui asimilando, parecía algo lejano. Esta beca me dará la oportunidad de estudiar en cualquier parte del mundo y más allá de la escuela que elija, considero que lo más importante de haberme ganado este estímulo, por la proyección y prestigio que tiene”. 

Lo que viene

El documentalista quiere estudiar en Cuba, sobre todo porque considera que es el tipo de aprendizaje que quiere para su futuro: “Yo no pienso moverme de las comunidades, pienso seguir trabajando aquí y en la escuela de Cuba, vale mucho la cuestión creativa de resolver cómo hacer las cosas, ante las carencias que pueda haber”. 

Además de ello, Juan Ernesto quiere seguir dando clases de manera informal, generar residencias y a futuro, abrir una escuela de cine documental comunitario en Juchitán. “Quiero aprovechar esta fama y hacer conexiones, jalar gente que quiera venir para acá, generar residencias y que aporte con lo que sabe. Quiero aprovechar los reflectores para ello, porque sacrifiqué un bajo perfil por un bien mayor. Lo quiero aprovechar para sacar adelante esos sueños que veía tan lejanos. Esta beca me da esa fuerza y aliento que me hacía falta”.