En Suchiapa, la “viejada” guarda la peluca y las zapatillas

René Araujo René Araujo

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Las pelucas, las zapatillas, los estilizados vestidos, los ostentosos trajes y las delicadas máscaras han quedado guardadas. Los viejos y la “viejada” en Suchiapa han decidido quedarse en casa. No hay danza para San Sebastián Mártir.

Debido a la pandemia por el Covid-19, los grupos de danzantes no tienen licencia para el festejo. Sin embargo, hay quienes han adelantado reunirse el 22 de enero en la tradicional “subida de la bandera”.

La tradición de la viejada se lleva a cabo con la organización de diversos grupos, cuyos representantes se encargan de identificar a los participantes, de ofrecer un lugar donde cambiar la vestimenta y conseguir la música de tambor y carrizo durante los cinco días de celebración, del 20 al 24 de enero.

Aunque poco se sabe del origen de esta tradición en Suchiapa, hay quienes sostienen que la usanza marcaba caracterizarse de señoras (abuelitas) con falda de cuadros o flores, blusa bordada, trenzas con coloridos listones, rebozo a la cintura o cubriéndose la cabeza, y un canasto con dulces; “algo parecido a la chuntá de Chiapa de Corzo”, dicen algunos; sin embargo, la peculiaridad que los distingue es la utilización de máscaras y, ahora, estilizados trajes.

De esa manera pueden verse desfilar a aquellos hombres ataviados con vestidos confeccionados, largas pelucas, zapatillas, bolso en mano y, eso sí, cubriéndose el rostro con máscaras de hule. Sin olvidar a los otros con pomposos trajes, rellenos de esponja, identificados con algún personaje, como de “El chavo del ocho”, “Quico”, “Ñono”, verdes tortugas, “Mario Bross”, entre otros.

Pero este año han decidido quedarse en casa con la esperanza de volver el siguiente año.